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Antalya, donde Turquía se muestra al Mediterraneo.

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Protegida a sus espaldas por los Montes Tauros, esta ciudad lleva expuesta al Mediterráneo desde el año 150 a.C., en el que fue fundada por el Rey Atalo II.

Por Alberto Arce

Fotos: Óscar San Martín Molina

Hoy en día, a poco más de una hora de vuelo de Estambul, encontramos Antalya, que ha sido durante siglos la gran ciudad del sur, en el mismo golfo de Antalya, de ahí la abundancia de restos arqueológicos. Muchos de ellos muy próximos a la orilla de ese mar color turquesa que desde sus serpenteantes carreteras al borde del mar ciega por su intensa luz.

Descubriéndola

Su orografía compuesta de bahías y ensenadas de roca, resguardo de los montes que surgen desde el mismo mar, lo hacen un lugar cálido ideal para disfrutar del Mediterráneo en invierno y poder practicar deportes como escalada, psicobloc (escalada en roca en acantilados), buceo, windsurf y actividades recreativas como parapente desde una lancha motora. Esta particular orografía y sus resorts hacen de esta zona el área de mayor afluencia turística de Turquia, que no despertó hasta aproximadamente el año 1970 como enclave turístico y hacia el 2000 como destino deportivo especifico de deportes como la escalada…

La ciudad

Antalya es una ciudad diferente, para disfrutarla, partiendo desde el mar como se concibió, no permite las prisas.

Iniciando el recorrido desde su mismo puerto, ya nos vemos atrapados por su belleza e imponente muralla, que sólo deja paso entre sus estrechas calles a esquivos pasos que, poco a poco, nos van subiendo a su parte más alta por el barrio de Kaleici hasta su entrada desde tierra, la puerta de Adriano.

Hoy en día se encuentra salpicada con elegancia de pequeños restaurantes, cafés, acogedores hoteles, auténticas pensiones  y residencias. Paseando por los rincones que nos ofrece, sin quererlo, llegamos entre sus terrazas a su mayor expresión de espacio abierto: sus imponentes terrazas con vistas a lo lejos a todo el Mediterráneo, con la Torre Hidirlik del periodo helenístico como centro del entorno de terrazas. A nuestros pies el imponente puerto que albergaba la poderosa flota Turca y que, más tarde, pasó a ser parte del Imperio Romano y considerado como “un regalo” Turco por su preciado valor estratégico y de infraestructura, no sólo por el mismo puerto de Antalya sino por sus puertos adyacentes, vías de entrada de todo tipo de comercio y abastecimiento de género alimentario, recursos de construcción y comercio y material bélico.

Protegiéndonos a la espalda los Montes Tauros, la ciudad moderna guarda un sincero equilibrio como su predecesora, con diversos parques y monumentos posteriores como la Torre del Reloj o el Minarete Yivli, símbolo de la ciudadque siguieron marcando este singular punto del Mare Nostrum.

Sus alrededores

Sus alrededores son muy diversos y llenos de contrastes. E una buena idea comenzar el viaje subiendo al moderno teleférico que sube a la cima del monte Tahtali, mapa en mano, para desde allí ubicar sus otras ciudades importantes, más pequeñas pero cada una de gran relevancia en la historia de este enclave reflejado en sus continuos restos arqueológicos, pasando por localizar sus joyas naturales, como el resto de la cordillera montañosa o las cascadas de ríos que irrumpen hacia el mar como las de Düden muy cerca de la misma Antalya; sus playas, la más cercana, Lara, incrustada en el barrio de su mismo nombre, es hoy en día importante centro de turismo; siguiendo la costa en cualquier dirección encontramos magnificos acantilados de diversa tipo de roca pintadas de su particular color, rojizo y blanco marfil…

Ya en tierra, conduciendo por sus agradables carreteras podemos empezar por imaginar lo que fue esta zona por el conjunto arqueológico DEMRE (KALE), la antigua ciudad de Myra, que emerge con tumbas talladas en la roca custodiando desde arriba el imponente teatro romano, muy bien conservado, pudiendo entender así perfectamente cómo funcionaba todo este complejo arquitectónico.

Aspendo, Termeso y más lejos Oliympos y Phaselis son todas ellas ciudades con importantes restos arqueológicos.

Ya acercándonos de nuevo al mar encontramos los restos de un importante puerto, Perge, que conectaba dos ensenadas protegidas, unidas por una imponente avenida rodeada de diversas estancias y en su parte más alta otro anfiteatro desde donde se intuye la singularidad del enclave.

Cerca, en la vecina ciudad de Demre se narra la historia que sirvió el obispo San Nicolás, predecesor de Papa Noel. Los restos de sus huesos se encuentran en el museo arqueológico, uno de los más importantes de la franja mediterránea.

Su naturaleza

Toda esa cadena montañosa crea un serie de caprichosos espacios, cascadas que vierten con fuerza directamente al mar su agua dulce. Pero quizás el  mayor exponentes del capricho de la naturaleza son el circuito de cascadas de Kursunlu, que negocian la cantidad de agua vertida entre cascadas, pequeños lagos, torrentes, un vergel que aguanta exuberante la mayor parte del año.

Más al oeste, sobre la misma cuenca del río, se ha habilitado otra manera peculiar de disfrutar  del agua mientras se puede comer o tomar el codiciado y rico té turco.

Otras ciudades

Kemer, a unos 40 km de Antalya, mezcla lo que fue este enclave a la posterior reforma de la que se ha beneficiado Reúne todas las condiciones para los deportes de navegación por la infraestructura de su moderno puerto deportivo y el encanto de poder intuir su esplendor en siglos pasados.

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