Inicio África El Lago Nasser, Reino Nubio

El Lago Nasser, Reino Nubio

1053
0
Compartir

Cuando el ostracismo se olvida de ellos y su legado se borra de la faz de la tierra, siempre se nos olvida que cualquier lágrima de nostalgía ha hecho sufrir a todo un pueblo…

Por Óscar San Martín Molina

 En tiempo de los faraones, Nubia estaba dividida en país de Uauat o Baja Nubia y en país de Kush o Alta Nubia. Pero la creación en 1960 de la Alta Presa para asegurar la supervivencia de Egipto acarreaba el éxodo y dispersión del pueblo nubio y la desaparición de los testimonios de su fabuloso pasado. Nubia estaba condenada a morir y, con ella, muchos monumentos de incuestionable valor histórico. No había otra opción…

Fue el momento en que Egipto pidió ayuda a la UNESCO para la defensa y conservación del patrimonio arqueológico de la Nubia egipcia, amenazadapor las aguas del Lago Nasser. El llamamiento fue escuchado y empezaron entonces las mayores obras del mundo a cielo abierto. El legado se conservó y hoy en día todos podemos disfrutar de él. Es todo un privilegio.

Nubia siempre ha sido objeto de conflictos. Unión, a la par que desunión, entre el Alto y Bajo Egipto fue a lo largo de toda la Humanidad una fértil y rica, y a su vez una devastada y azotada, franja del continente africano. Antaño próspera como pocas, hoy sobrevive gracias a sus legados arqueológicos. Ya que durante la segunda mitad del pasado siglo XX se creó una de las presas más solemnes de la Tierra para apaliar la sequía, teniendo que sacrificar las raíces del pueblo nubio, que sucumbió a la tecnología y sobrevivió a las desoladoras catástrofes naturales.

Problemas e inseguridades que no restan ni un ápice de equilibrio mágico a estas tierras. Los nubios supieron adaptarse con más o menos dificultades a los nuevos tiempos, a las nuevas eras… Conservando sus más arraigadas tradiciones entremezcladas con los sentimientos de la Humanidad.

El Egipto Nubio, antigua tierra de los Faraones Nubios, se extiende Nilo arriba a partir de la ciudad de Asuán, 900 kilómetros al sur de El Cairo. Este territorio yace ahora bajo las aguas del artificial Lago Nasser, pero sus tesoros arqueológicos, templos y colosos de piedra perviven en la orilla de este inmenso embalse, gracias a un acto de solidaridad internacional liderado por la UNESCO en la década de 1960.

A la hora de viajar por la región y admirar sus templos milagrosamente rescatados  hay que tener en cuenta que ninguno está en su emplazamiento original, y que de no haber sido por su traslado ahora serían tesoros sumergidos. El crucero entre Abu Simbel, máximo exponente del patrimonio faraónico de Nubia, y la ciudad de Asuán recala en una decena de conjuntos monumentales.

La travesía en barco con camarotes o en faluca tradicional suele durar unos cuatro días hasta que se alcanza la ciudad de Asuán, legendaria puerta de entrada al sur africano. Su Museo Nubio, inaugurado en 1997, guarda piezas de gran valor y explica la vida en la región antes de la presa. Allí podremos comprender el porqué de todo…

Los templos del crucero

Seguramente sería muy difícil condensar en estas líneas todos los vestigios nubios de la zona, pero hemos querido hacer una selección de los que, por su importancia historia, artística, cultural o arqueológica, consideramos dignos de destacar.

La Tumba de Pennut

Esta tumba se encontraba originalmente a 40 km al sur de Amada, en Aniba, necrópolis de los Imperios Antiguo y Nuevo. Pertenece al gobernador del país de Uauat durante el reinado de Ramses VI. Está decorada con relieves de temática religiosa que muestran a su propietario junto a su familia rindiendo culto a varias divinidades.

El Templo del Derr

Antigua ciudad de la Baja Nubia, originalmente ubicada a unos 100 km al noreste de Abu Simbel, sobre la orilla oriental. Allí Ramses II mandó construir un templo hipogeo consagrado a Amón-Re y Re-Hajarte. Tiene la misma temática que Abu Simbel, en colores que han mantenido su luminosidad, sobre todo en la segunda sala de columnas; se pueden ver escenas que retratan al faraón ofreciendo vino a flores a los dioses. Fue trasladado en su emplazamiento actual, en Amada, en 1964.

El templo del Maharraka

El lugar del Maharraka era conocido por los griegos como Hierasykaminos, “Sicomoro Sagrado” y se encontraba a unos 120 km al sudoeste de Asuán. Como indican varias inscripciones en griego y demótico, este pequeño templo inconcluso estaba dedicado al dios Serapis y se remonta a la época romana. Fue rescatado y reconstruido en Nueva Sebua. De sus restos destaca sobre todo la sala hipóstila de 12 x 15 metros.

El templo de Dakka

El lugar de Dakka era conocido por los griegos como Pselkis y se encontraba originalmente a 100 km al sur de Asuán. Fue iniciado en tiempos de Ptolomeo II. Dedicado al dios Thot, presenta una estructura arquitectónica clásica, y el enorme pilono se mantiene en buen estado.

El templo de Wadi el-Sebua

Wadi el-Sebua significa “Valle de los Leones”, debido a la avenida con esfinges que precede al templo. Este hemispeo de Ramses II se encontraba originalmente a unos 150 km al sur de Aswan, en la margen occidental. Fue traslado a unos 4 km más al oeste, a Nueva Sebua.

La Fortaleza de Kasr Ibrim

Las ruinas de la fortaleza de Kasr Ibrim permanecen en su sitio original, en la orilla oriental, a 15 km de Abu Simbel, aunque cuando se construyó el lugar era una meseta que dominaba el valle y con la subida de las aguas del embalse se encuentra ahora al borde del agua. Presenta una mezcla de vestigios procedentes de las culturas nubia, egipcia, meroítica y grecorromana.

El templo de Dedún

Al templo de Mandulis está anexado un mammisi, también conocido como capilla de Dedún, el dios nubio proveedor del incienso. En los alrededores de la capilla, en lo que se puede considerar un museo al aire libre, se exponen diversos objetos y bloques hallados en Kalabsha. Destaca la estela de Psamético II de gran valor histórico: narra la importante expedición militar que el rey envió a Nubia en el tercer año de su reinado.

El templo de Beit el-Wali

Originalmente ubicado a unos 60 km al sur de Asuán, el lugar está hoy anegado por las aguas del lago. Al igual que el templo de Mandulis, el pequeño templo hipogeo de Ramses II fue trasladado a Nueva Kalabasha. Se trata de un monumento conmemorativo dedicado a Amón-Re y la triada de Elefantina, en agradecimiento por las victorias militares del Faraón contra los pueblos de Asia, Libia y los Nubios.

El Kiosco de Kertassi

Conocida por los griegos como Tzitzis, se ubicaba originalmente a unos 50 km al sur de Asuán. Se trata de un kiosco de templo ptolemaico tardío o romano reconstruido en Nueva Kalabasha antes de la llegada de las aguas. Dos columnas hathóricas marcan la entrada a este pequeño kiosco con vistas al Lago Nasser. El monumento está dedicado a la diosa Isis junto a dos otros dioses.

El Templo de Kalabsha

Conocida por los griegos como Talmis, se ubicaba originalmente a 60 km al sur de Asuán. Se trata del mayor templo aislado de Nubia, exceptuando los templos de Abu Simbel. El templo original era de la época del Imperio Nuevo pero el edificio que se conserva es ya de época grecorromana: el emperador Augusto lo mandó construir en honor a Mandulis, el dios solar nubio. Quedó sin embargo inconcluso y solo se grabaron los relieves de tres salas.

 

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here