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Hanoi, Ciudad Colonial

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Hanoi es el ejemplo más claro de lo que puede cambiar un país en pocos años. Tras sufrir una guerra cruel y un duro régimen político, la ciudad ha dado un giro de 180 grados hasta convertirse en uno de los destinos turísticos más apreciados de toda Asia. 

De la mano de Hanoi, Vietnan se abre al mundo día a día dejando atrás su tormentoso pasado.

Texto E.G 

Fotos: R.P y A.R

El emplazamiento de la ciudad ha estado habitado desde el Neolítico, aunque comenzó a disfrutar de importancia en el año 1010, cuando el Rey Ly Thai To, fundador de la dinastía Ly, decidió trasladar la capital de Hoa Lu (Ninh Binh) a este lugar. La ciudad pasó entonces a llamarse Thang Long (Ciudad del Dragón Volador). 

Esta situación siguió inalterable hasta 1788, cuando Nguyen Hué, derrocó a la dinastía dominante. La importancia de la ciudad comenzó a resentirse hasta que Gia Long, fundador de la dinastía Nguyen, decidió gobernar desde Hué, con lo que quedó relegada a capital regional. Mientras tanto, su nombre fue cambiando con los años hasta que en 1831, el emperador Tu Duc, la bautizó finalmente como Hanoi (Ciudad en el Recodo del Río) y un siglo después, en 1945, fue proclamada capital de Vietnam tras la Revolución de Agosto.

En 1965 comenzó un decenio infernal para Vietnam, y Hanoi no se libró del sufrimiento. La guerra con Estados Unidos trajeron la devastación y los bombardeos asolaron la ciudad, matando a cientos de civiles y destruyendo zonas importantes como el puente de Long Bien, de 1.682 metros, y que fue construido entre 1888 y 1902 por el arquitecto que diseñó la Torre Eiffel.

Tras el conflicto bélico, Ho Chi Minh, se hizo con el poder y creó en Hanoi un estado policial caracterizado por la mano de hierro del gobernante, que llevó a la ciudad a una etapa de miedo y amenaza, con constantes violaciones de los derechos humanos.

Por suerte, esto ha cambiado radicalmente y en los últimos quince años la ha dado un giro de 180 grados en lo político, en lo social y en lo económico para convertirse en el digno centro político, económico y cultural del país y una de las capitales más atractivas en el mundo.

Su potencial tras la apertura  

En efecto, en los últimos años Hanoi ha experimentado cambios positivos con una política de apertura y un fortalecimiento de la integración económica a nivel regional e internacional. Esto ha propiciado que el turismo se haya desarrollado rápidamente hasta convertirse en una importante industria económica para el país y para la ciudad, conocida como una fuente cultural e histórica de gran potencial.

Y es que, a pesar de los problemas bélicos y políticos del pasado, Hanoi conserva gran cantidad de valiosas reliquias culturales e históricas. Tiene más de 300 reliquias culturales reconocidas, además de unas 2.000 reliquias propias de la ciudad  relacionadas con el establecimiento y defensa del país. 

Por otra parte, se conservan muchas obras arquitectónicas antiguas, incluidos 600 templos y calles viejas, obras arquitectónicas antiguas y recientes construcciones como el mausoleo del Presidente Ho Chi Minh, El Palacio Cultural Vietnam – Rusia, el Museo Ho Chi Minh, el Museo de Hanoi, el Museo de Historia o el Museo de la Revolución. 

Otros centros de atención de la ciudad son sus actividades de arte folclórico como el teatro de títeres de agua, uno de los géneros originales de Vietnam, que atraen a multitud de viajeros, las fiestas populares (El Festival Le Mat, el festival Trieu Khuc…) o los oficios tradicionales en las aldeas (la fundición de bronce en Ngu Xa, la Alfarería de Bat Trang…), sin olvidarse de la comida, muy apreciada por los visitantes.

Por otra parte, más de 300 jardines y parques, salpicados por estatuas, embellecen más la capital, que posee una gran belleza gracias a sus ríos y lagos. 

En este sentido, el Río Rojo recorre la ciudad guardando reliquias maravillosas, mientras que el Lago Oeste (Ho Tay), el Lago de la Espada Restituida (Ho Hoan Kiem), el Lago Claridad Divina (Ho Thien Quang) o Lago de Seda y Bambú (Ho Truc Bach), están estrechamente ligados a las leyendas de los secretos en la defensa del país.

 

El Lago de Hoan Kiem

Situado en el corazón de la ciudad, este lago es protagonista de una de las leyendas más conocidas de la ciudad. 

Cuentan que a mediados del siglo XV, el “Cielo” entregó al emperador Ly Thai una espada mágica con la que liberó a la antigua ciudad de la ocupación china. Acabada la guerra, el emperador paseaba en barca por el lago celebrando la victoria, cuando        una enorme tortuga dorada emergió de las profundidades para aparecer junto al barco del rey, a quien pidió que devolviera la espada a sus divinos propietarios: inmediatamente, el acero saltó del cinto del monarca y voló hasta la boca del quelonio.

La tortuga regresó a las profundidades del pantano dejando tras de sí una estela azul y, desde entonces, se conoce el lugar como Hoan Kiem, «el lago de la espada restituida».

Hay que decir que aún en la actualidad, una tortuga gigante, habita en las aguas de Hoan Kiem. Rodeada de misterio, la figura de este animal se comparó a la del monstruo del Lago Ness, aunque en este caso, los científicos han comprobado de que la tortuga es real, aunque quizá la última de su especie.

Hay que resaltar que en medio del lago emerge un islote donde se alza la Thap Rua (Torre de la Tortuga), coronada por una estrella roja, y que suele emplearse como emblema de la ciudad.

 

Marionetas acuáticas de Thang Long

Se trata de uno de los espectáculos más visitados por los turistas que acuden a Hanoi. Cada noche, las aguas de la parte norte del lago Hoan Kiem albergan esta expresión cultural propia del delta del Río Rojo.

Los temas más usuales suelen referirse a sucesos que ocurren en el campo y reflejan las 

preocupaciones y deseos de los agricultores. Las escenas de estos espectáculos representan esa vida rural, los cultivos de arroz, con búfalos arando la tierra, regando los cultivos, cosechando el arroz, etc…

 

Mausoleo de Ho Chi Minh

Es una de las zonas más importantes de la ciudad, y uno de los principales focos de peregrinación de los vietnamitas. Se encuentra al oeste del Barrio Antiguo, en una zona repleta de parques, pagodas y monumentos, y cerrada al tráfico.

Hay que resaltar que fue aquí donde se proclamó por primera vez la independencia del país, el 2 de septiembre de 1945, y donde descansan los restos de Ho Chi Minh, que reposan en un sarcófago de cristal, aunque el deseo del gobernante era ser incinerado.

Una vez dentro del mausoleo, hay ciertas normas que es obligatorio respetar:

No está permitida la entrada a las personas vestidas de manera indecorosa (pantalones cortos, camisetas sin mangas…).

No se puede entrar con mochilas, bolsos o cámaras de fotos.

Hay que comportarse con el máximo respeto, ya que es un lugar casi sagrado para los vietnamitas, así que no está bien visto hacer comentarios o cuchichear.

Es importante descubrirse la cabeza antes de entrar y, sobre todo, no llevar las manos en los bolsillos.

El complejo fue construido entre 1973 y 1975 con materiales originarios de todo el país y cada visitante va acompañado de un soldado de la guardia de honor en todo su recorrido.

Alrededor del Mausoleo hay diversos monumentos de gran importancia, como la Casa de Ho Chi Minh, el Museo de Ho Chi Minh, o la pagoda de Chua Mot Cot, construida con madera sobre un único pilar de piedra de 1,25 metros de diámetros.

 

Lago Ho Tay o lago del Oeste

Está al noroeste de la ciudad y tiene unos 12 kilómetros de perímetro. La parte baja del lago es uno de los lugares preferidos por los habitantes de la ciudad. Allí, de hecho, se reúne multitud de gente durante las fiestas religiosas, ya que junto a este lugar están emplazadas algunas de las pagodas más importantes de Hanoi.

 “Hanoi Hilton”

Siguiendo con el recuerdo de la guerra, el “Hanoi Hilton” no es sino el nombre irónico que le daban los presos estadounidenses a la prisión de Hoa Lo.

Estos son sólo algunos puntos de interés de los muchos que posee la ciudad, como el Museo del Ejército, el Templo de la Literatura, el Museo Etnográfico o el Barrio Antiguo, por el que es una delicia pasear.

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