Inicio Europa La Colina de las Cruces, el reflejo del espíritu lituano

La Colina de las Cruces, el reflejo del espíritu lituano

1701
0
Compartir

Hoy en día hay más de 50.000 cruces, imágenes, cuadros de santos y mástiles con estatuillas, muchos adornados con numerosos rosarios. La colina está decorada con bellísimas e imponentes cruces ornamentadas. Cada cruz tiene su propia historia, pero la historia importante es la de todas…

Texto Ariel Grogovinas

Fotos Óscar San Martín Molina

Ubicada a 13 kilómetros al noreste de la ciudad de Siauliai, y anunciada por puestos de artículos religiosos (sobre todo cruces, naturalmente) en todos los materiales posibles, se presenta a los visitantes una loma, una colina, sobre la cual se amontonan un sinfín de cruces; una sobre otra, en una selva impresionante de cruces clavadas sobre el terreno.

Sus orígenes

El sentido original de las cruces no solamente es católico sino también pagano. Las primeras cruces se colocaron durante el siglo XIV y muchos mitos todavía circulan para intentar darle explicación a su origen. A partir de las primeras cruces, durante las guerras o épocas en las que el pueblo estaba oprimido, las cruces volvían a brotar como símbolo de fe y esperanza.

En época soviética las cruces simbolizaban la resistencia lituana. Por ello, en la primavera de 1961, el gobierno decidió terminar con la Colina de las Crucesde una vez por todas. Pasaron bulldozers por encima y las destruyeron… pero no ayudó: nuevas cruces aparecían durante la noche, al principio pequeñas, pero gradualmente más grandes y más grandes aún.

Estalló una verdadera guerra de cruces y continuaron los intentos de devastar la Colina. Los bulldozers siguieron interviniendo durante diez años. Hubo incluso un proyecto de anegar el lugar. Pero todo fue en vano, noche tras noche volvían las cruces y, en 1985, la Colina fue dejada en paz.

Aunque se trata de una tradición muy antigua, sin embargo, muy pocas, o posiblemente ninguna de las cruces que se encuentran en la actualidad son anteriores a 1985.

El espíritu de la Colina

En 1988, con el fresco viento del revivir, la Colina de las Cruces ganó un status diferente: se convirtió en un fenómeno tanto lituano como mundial.
El espíritu de Lituania, los problemas de la gente, su esperanza y su fe, se refleja en la Colina de las Cruces, un verdadero santuario de espíritu y un monumento histórico cultural único. La Colina de las Cruces es un vivo y silente testigo de guerras, ocupaciones, exilios, represiones y otros desastres. Cuando se visita, sea verano o invierno, en día soleado o lluvioso, al amanecer o bajo la luz de la luna, la Colina de las Cruces deja una inolvidable impresión, muestra nuevos tintes y revela inesperados rasgos. La Colina de las Cruces, es un monumento a la existencia y fe de la gente.
Comenta un autor: “En esos lugares la gente sufrió enormemente durante las represiones masivas. Entre 1941-1952, muchos fueron exiliados a Siberia; varios poblados quedaron desiertos. En 1956 la gente comenzó a retornar a sus lugares nativos. Nuevas cruces aparecieron en la colina, en memoria de las insoportables torturas y de aquellos que murieron, también como signo de gratitud por el regreso. La Colina de las Cruces con sus emocionantes inscripciones, se convirtió en una especie de manuscrito de la vida de la gente. La Colina de las Cruces fue abiertamente antagonista a la ideología soviética. Todos los esfuerzos por limpiar las inscripciones fallaron; en lugar de las palabras quitadas, aparecían nuevas”.

La Colina de la Cruces es por muchas razones, un fenómeno muy significativo. Primero de todo es un monumento histórico, uno de las 600 colinas lituanas. Pero la abundancia de cruces artísticas y objetos religiosos la hacen un objeto de arte folklórico y se erige como «el símbolo de la fe invencible, de la esperanza y del sufrimiento del pueblo lituano».

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here