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La Garganta Divina, Ruta del río Cares

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El Cares es como un cuchillo de aguas frías que corta la montaña, generando unos paisajes que emocionan al viajero. ¡Cuidado con el vértigo!

Por Óscar San Martín Molina

La ruta sigue el curso del río Cares, a su paso por el desfiladero del mismo nombre. La senda se excavó en la roca, entre los años 1916 y 1921 para canalizar parte del caudal del Cares y su aprovechamiento hidroeléctrico en la Central de Camarmeña. El sendero que existe hoy día es el resultado de una sustancial mejora realizada entre los 1942 y 1949.

La ruta puede iniciarse desde cualquiera de los 2 pueblos que une: Caín y Poncebos. Los 11 km de distancia se cubren en aproximadamente 3 horas en cada sentido. La belleza que los paisajes ofrecen, obliga a que las paradas sean frecuentes y más prolongadas que en otra rutas.En algunos tramos, el camino cuelga hasta 800 metros sobre el río y hay que tener cuidado porque es estrecho y no hay barandillas. Otro riesgo que existe es la posibilidad real de que un animal se desprenda de una roca y ésta caiga sobre la senda. Por lo demás es una ruta sencilla y apta para todos.

En Poncebos, la ruta se inicia con una corta pero empinada cuesta que nos lleva hasta la Senda del Cares. A partir de aquí, se camina sin desniveles apreciables avanzando paralelamente a la obra de canalización y al río, que se cruza dos veces por los puentes de Bolin (a gran altura sobre el cauce) y de Los Rebecos. En el último tramo se recorre una zona de cortos túneles excavados en la roca. Es la parte más estrecha de la ruta y la antesala del valle en el que se encuentra la aldea de Caín.Seguir el curso del río Cares en sus tramos altos supone adentrarse en una garganta calcárea de auténtico vértigo que tiene su inicio en el municipio de Cabrales. La naturaleza expone aquí su belleza más recóndita. Surcada por una senda inverosímil, las laderas más verticales de los Picos de Europa quedan así al alcance de cualquier mortal, asequibles y cercanas para el disfrute humano de la montaña y sus desfiladeros.

La senda que recorre la garganta del Río Cares es la ruta de senderismo más espectacular y conocida del Principado de Asturias. Sin duda alguna es la más recorrida de todos los Picos de Europa y, según sostienen numerosas estadísticas, se trata también de la ruta de montaña más transitada de España. Alicientes no le faltan para ser potente imán de los amantes de la naturaleza de todo el mundo; equipara su espectacularidad y belleza a la facilidad de su recorrido y en los últimos tiempos se han contabilizado más de 200.000 senderistas por año. Estas cifras también nos advierten de algo muy importante a tener en cuenta, y es que para el disfrute pleno del trazado es preferible no acometerlo en el mes agosto ni en los fines de semana del verano, dada la concentración de personas en la ruta. Elegir cualquier otra fecha es más gratificante si buscamos la intimidad de la montaña. Con unas zapatillas de deporte o botas ligeras y una mochila que tenga lo esencial (incluido un chubasquero, por si acaso), la ruta se puede emprender en cualquier fecha comprendida entre los meses de mayo a octubre, así que sólo se trata de elegir un día propicio para caminar.

En otros tiempos

Por otra parte, sin unos mínimos datos históricos se hace difícil de comprender cómo es posible que un camino de tantos kilómetros atraviese la montaña de una forma tan atrevida, y nos preguntamos quién acometió este proyecto y para qué.

Aunque la primera travesía del Cares la realizasen montañeros meritorios como los ingleses Abel Chapman y Walter J. Buck, junto con el Marqués de Villaviciosa, Pedro Pidal (primero también en subir a la cima del Naranjo de Bulnes), la popularización de la ruta no llegaría hasta bien entrado el siglo XX y después de determinadas obras que habilitaron la senda para el tránsito de cualquier persona.

La ruta más antigua tenía un trazado sensiblemente diferente al actual. En un principio fue de uso exclusivamente pastoril y sólo después de 1916 cambiaron las cosas. Este fue al año en el se comenzó a delimitar un sinuoso y precario sendero para que los operarios de la compañía Electra de Viesgo pudieran vigilar y mantener un canal de agua, canal que transportaba parte del caudal del Cares para su aprovechamiento hidroeléctrico en la Central de Camarmeña. La construcción de esta central eléctrica supuso el ensanche mínimo de una vereda con continuas subidas y bajadas, desde la presa de Caín hasta Camarmeña. Por aquel entonces se tardaban unas siete horas en ir de Poncebos a Caín. Posteriormente, la vía habilitada fue utilizada para llevar los productos agrícolas desde Caín a los mercados de Cabrales, y sólo entre los años 40 y 50 del pasado siglo se construyó la actual senda para mejorar el mantenimiento del canal.

La ruta fue abierta a base de picos y dinamita y en las últimas décadas se han ido mejorando determinados tramos para garantizar un senderismo sin riesgos.

Con el tiempo esta ruta se fue convirtiendo en un reclamo turístico de la zona. Actualmente es uno de los puntos cardinales de los Picos de Europa para cualquier amante de la montaña. Se conoce también como la Garganta Divina, dada su espectacularidad, y ofrece a sus caminantes imágenes privilegiadas a lo largo de doce kilómetros que marcan la división entre el Macizo Occidental de los Picos, o del Cornión, y el Macizo Central o de los Urrieles. Si dirigimos la mirada hacia arriba, veremos que la Ruta del Cares es también el inicio de multitud de canales que recorren los fuertes desplomes de los dos macizos que divide. La canal de Mesones hacia el occidental, o la de Dobresengros hacia el central son dos claros ejemplos. Además, el techo de los Picos, Torre Cerredo, cae verticalmente sobre el río Cares, dando más forma a su vertiginoso cañón.

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