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Parque Nacional Lago Manyara, Oasis dentro de un Oasis

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El Parque Nacional Lago Manyara está emplazado sobre una estrecha banda a la orilla del lago, a lo largo de la pared occidental del Gran Valle del Rift.

J.M.varas

El parque cubre 330 kilómetros cuadrados, dos tercios de los cuales están ocupados por el lago. La altitud varía entre los 900 metros del nivel del lago y los 2.000 metros de la cumbre del escarpe. La lluvia varía mucho anualmente, entre los 250 y 1.200 mm, pero las fuentes y cursos de agua que emergen en la base del Rift drenan el bosque que, de otro modo, no podría sobrevivir ante un suministro tan irregular de las precipitaciones.

La aproximación a Manyara es impresionante debido a que la pared del Rift está perfectamente definida. La carretera que lleva al Lago Victoria pasa por la puerta norte y la sede del parque en Manyara. Si se obtiene un permiso con antelación se puede entrar al parque por la puerta sur, a la que se llega por un sendero transitable sólo estacionalmente, que sigue aproximadamente la base del rift, uniéndose a la carretera principal Arusha- Dodoma en Magagu. Este sendero debe evitarse durante la estación húmeda.

Viajando por el valle se pueden ver jirafas y una gran variedad de moradores de las llanuras, como ñúes, cebras y avestruces, incluso antes de llegar al parque.

El pueblo de Mto-wa-Mbu (nombre que significa “río mosquito”) se extiende junto al río Shimba, a un par de kilómetros de la Puerta Manyara. El pueblo tienen un floreciente mercado local en el que se reúne una mezcla de gentes. Se ha dicho que se han llegado a escuchar más de 100 lenguas aquí.

Sabías que…

El agua que desciende desde las Tierras Altas de Ngorongoro, discurre por debajo de las rocas debido a la lava es muy porosa. Estas corrientes subterráneas emergen caudalosamente a la entrada del parque. Los arroyos burbujeantes y las claras corrientes drenan el bosque compuesto fundamentalmente por árboles de caoba, higueras, crotón y otras muchas especies típicas de las riberas de los ríos y de los bosque de altura.

Vergel de fauna animal

El bosque sombreado constituye una isla de frescor frente al fondo del Rift, normalmente seco, cálido y deslumbrante de luz. Algunos primates viven en el bosque: hay numerosas tropas de babuinos y micos en los claros del bosque. Los monos azules están especialmente amenazados debido a que se han habituado a los coches y a la gente, y los árboles no son demasiado gruesos o altos. Ocasionalmente los elefantes surgen del bosque donde se refugian y alimentan. Más abundantes, aunque más difíciles de ver son los animales solitarios o nocturnos como el bosbok, rinoceronte, oso hormiguero, pangolín, civeta, leopardo y gato montés. Los antílopes de agua de Manyara son del tipo común, con un “ojo” blanco en la grupa.

Los grandes termiteros salpican el suelo del bosque y, entre las aves, se puede reconocer al cálao de mejilla plateada y al cálao coronado. En el borde del bosque y en las áreas más abiertas, los cálaos de suelo se ven a menudo alimentándose en grupos. La hierba que se extiende a lo largo de las orillas del lago proporciona alimento para los ñúes, cebras, gacelas, avestruces, búfalos y jabalíes verrugosos. La jirafa ramonea entre los arbustos espinosos y en el perímetro del lago. Algunas veces se ve a los jóvenes enzarzados en luchas entrelazando sus cuellos.

El río Mosquito atraviesa el bosque y la llanura herbácea hasta desembocar en el lago por su extremo norte, en una zona cubierta de juncos. Emerge de un espeso bosque de acacias de corteza amarilla, de las que se alimentan las jirafas, y ofrece un lugar de descanso y baño para hipopótamos y aves.

Las aves del lago

La fauna de aves de Mto-wa-Mbu es impresionante tanto por su abundancia como por su diversidad. La mayoría se alimentan en el lago y van al río de agua dulce para beber y limpiar la pegajosa sal de sus plumas. Los pelícanos, cigüeñas y cormoranes son los más abundantes, junto con multitud de gansos egipcios, patos que emiten un extraño sonido silbeante, golondrinas, gaviotas, charadrios y otros.

El extremo norte del lago está bordeado por miles de flamencos rosas. Los flamencos están siempre en movimiento, buscando el alimento apropiado en los distintos lagos del Valle del Rift. A menos que el lago esté particularmente húmedo o seco, los flamencos se reúnen allí en grandes bandadas, haciendo que el lago se convierta en una mancha rosa a lo largo de todo su perímetro. Aunque es difícil acercarse, la vista, el sonido y el olor de miles de flamencos es inolvidable.

 

Un gran rebaño de búfalos vive sobre estas extensas llanuras, donde son presa de los leones. A veces se ha visto leones alimentándose junto a la zona pantanosa, en el lugar donde el río entra en el lago.

El resto del parque se extiende hacia el sur. Allí se encuentra el árbol del “mango silvestre” que crece en los bordes del bosque. Es un árbol ramoso, con hojas alargadas de color verde brillante y masas de flores blancas de superficie cérea, que se parecen a las gardenias y llenan el aire con una fragancia parecida al jazmín.

Dejando el bosque y la orilla del lago se entra en un hábitat más arbustivo donde, de vez en cuando, emerge algún bosque de acacias. Los árboles dominantes son las típicas acacias de copa aplanada, Acacia tortilis. En los densos bosquetes de arbustos los animales se ocultan a la vista del hombre, pero en muchas áreas abiertas la vista es amplia y llega hasta el lago, siendo posible ver a los avestruces desfilando, a los elefantes bañándose en el río o en las orillas del lago, a los impalas merodeando y a los babuinos sobre los árboles de baja talla.

Los grupos de mangostas anilladas y mangostas enanas se reúnen alrededor de los termiteros; las parejas de dicdic se esconden entre los arbustos; algunas veces los leones descansan bajo la amplia copa de una acacia y, de vez en cuando, se puede divisar algún leopardo. El animal más abundante de todos es la mosca tse-tse que mantiene el ganado a distancia y protege el área de la invasión humana.

Las aves también son abundantes, especialmente durante las migraciones de las especies Euroasiáticas desde octubre a abril. Entonces grandes números de abejarucos europeos y palomas volteadoras se unen a las especies autóctonas, así como varios cucos, busardos, halcones y águilas.

En los riscos donde hay escasa cubierta de vegetación se puede divisar las vetas blancas del damán roquero, y es muy posible avistar el águila de Verreaux, la más grande de África Oriental, que se distingue por su color negro, con las ancas y la pluma escapular de color blanco. A menudo remontan el vuelo en parejas, patrullando los riscos en busca de damanes, su presa preferida. Aunque el águila de Verreaux viaja desde Manyara, sus nidales se localizan más al sur, en el área de Endabash.

Para el trekking

Se puede pasear por algunos de los senderos que ascienden por el escarpe o descender siguiendo el río Endabash. En el lugar donde el río desemboca en el lago, hay amplios pastos con numerosos animales apacentando en la orilla. A lo largo del río la mezcla de árboles y arbustos forma una composición de riqueza poco corriente en un bosque de ribera. Las cascadas de Endabash descienden por un abrupto precipicio de roca granítica, situado detrás del puesto del guardabosques. Algunas veces es difícil cruzar el río para llegar a Endabash, en el sur, debido al alto nivel de las aguas, teniendo que ser llevados por el guardabosques. Pero si se puede cruzar, merece la pena realizar una visita a Maji Moto (“fuente termal”) situada a menos de cinco kilómetros. Estas fuentes emergen de la base del risco de granito, sobre el cual crecen árboles Terminalia, con vainas de color rojizo que parecen flores, algunas Euforbias, y grandes arbustos de gardenias. Un viejo baobab marca el punto más bajo al que se puede descender para probar el agua del estanque. Hay que tener cuidado con las rocas para dormir la siesta, ya que el agua puede llegar a los 60ºC.

Si se continúa hacia el sur, hay otra gran llanura herbácea nada más pasar Maji Moto. Una larga cascada cae desde la pared del Rift hasta el borde de la llanura, y después se entra en un extraño bosque compuesto casi enteramente por acacia robusta. Esta extensión sur del parque fue cultivada hasta los años 60 y todavía se pueden encontrar señales de asentamientos humanos, aunque el área ha recuperado parte de su vegetación natural.

Después de pasar el puesto del guardabosques y los árboles de jacarandá, uno se da cuenta de que ha salido del parque porque casi de repente aparecen arbustos del café, tractores y graneros.

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