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Psicobloc, Una Historia para valientes

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Eneko Pou

Es difícil controlar el miedo. Te atenaza los músculos impidiendo moverte. El corazón te bombea más deprisa, y no puedes controlar tu respiración. La mente se bloquea, y no consigues pensar con claridad.

 Por Álvaro Vitores

Por eso no todos los escaladores valen para el Psicobloc. Grandes escaladores de bloque o figuras de la copa del mundo se quedan paralizados escalando sin cuerdas. Y es que, cuando te acercas al final de la vía, sabes que sólo te queda la posibilidad de salir por arriba, porque caerse no es una opción… Por eso casi todos los escaladores bajan un grado de dificultad cuando practican Psicobloc. Esta variante de la escalada consiste en escalar sin cuerda un acantilado sobre el mar, sirviéndose de los salientes de la roca para agarrarse. De ahí que su nombre combine estos dos conceptos: “psico” – una mente tranquila, necesaria para controlar el riesgo y la tensión -, y “bloc” – derivación del bloque o búlder en la jerga montañera. En el búlder las paredes que se escalan son de poca altura (5-6 metros) y se cuenta con una colchoneta especial como protección en caso de caída. En el Psicobloc el agua es la colchoneta. No hay cuerdas ni sujeciones, sólo la bolsa de magnesio, los pies de gato y el Mediterráneo ahí abajo para amortiguar la caída (desde hasta 20 metros de altura) si las cosas se tuercen.

Miguel Riera sabe todo esto. Él fue uno de los creadores de esta disciplina y lleva alrededor de 30 años practicándolo y predicando en el desierto. Comparte muchas cosas con Don Quijote. Un gran sentido del humor y una inagotable capacidad para seguir remando contracorriente. Lleva años recorriendo los acantilados de la isla e intentando convencernos a todos de que es una disciplina increíble, que mezcla el disfrute del mar con la dificultad del bloque y la emoción de la altura. Un camino en el que se ha dejado incluso patrocinadores (“en el Psicobloc no necesitas ni cuerdas, ni arneses, ni mosquetones. Tus marcas de equipamiento no te lo agradecerán demasiado…”).

Los hermanos Iker y Eneko Pou son, probablemente, la mejor cordada española de grandes paredes y una de las mejores del mundo. Acaban de terminar su proyecto “7 Paredes, 7 Continentes”, que les ha llevado a dar una vuelta al mundo en vertical por las paredes más representativas de todo el planeta. Viejos conocidos de Miguel Riera, llevaban años con el gusanillo de probar el Psicobloc. En junio, Miguel consiguió por fin que se acercasen unos días por la isla y probaron eso de escalar sin cuerdas. “Tras las últimas expediciones a Himalaya, Patagonia y Antártida, estábamos un pelín cansados de tanto frío…” cuenta Eneko. “Queríamos probar el Psicobloc, y parece que conseguimos mantener la cabeza en su sitio. La experiencia nos encantó, y decidimos volcarnos con una actividad: convocar a grandes escaladores en diferentes disciplinas y llevarlos hasta Mallorca para intentar consolidar esta variante de la escalada, darla a conocer entre el gran público”.

El Supergrupo

 Iker y Eneko seleccionaron un grupo de grandes escaladores para recorrer la isla escalando sus mejores acantilados. “Buscábamos un grupo con mucha calidad en la pared, pero también gente simpática que aportase buenas experiencias. Se trata de compartir una semana, una especie de encuentro internacional, así que intentamos formar un grupo en el que reinase el buen ambiente”, adelantaba Iker. A pesar de que la invitación era difícil de declinar (una semana de escalada bajo el sol en un catamarán por los acantilados de Mallorca), grandes estrellas de la Copa del Mundo no pudieron acercarse por estar centrados en la competición. El equipo finalmente lo formaron Iker y Eneko, Miguel Riera (el gurú de esta disciplina), Neus Torrens (la escaladora de la isla que anda más fuerte en Psicobloc), James Pearson (un joven y educadísimo inglés especialista en búlder y vías arriesgadas), Toni Lamprecht (el mastodóntico alemán que cayó enamorado del Psicobloc hace años, y que sigue regresando en su intento de llevarlo hasta grandes cotas) y la leyenda de la escalada Stefan Glowacz, quien apenas puedo juntarse con el grupo por tener otros compromisos en la isla.

Paredes resbaladizas

El lunes, el equipo embarcaba en el catamarán en el tranquilo pueblo pesquero de Porto Colom. Hay cosas que se intuyen a las primeras de cambio… Ninguno estaba en su hábitat en el barco, ni siquiera Iker y Eneko, quienes atravesaron los mares más peligrosos de la Tierra en velero en su reciente expedición a la Antártida. Pero el clima dentro del grupo prometía una semana genial. El problema fue que el Mediterráneo quiso dar la bienvenida con un poco de mar picado; mal tiempo, viento de mar y grandes olas que golpeaban las paredes, todos los ingredientes necesarios para que las paredes estén resbaladizas.

Con este panorama, lo mejor era empezar por algo sencillito, y Miguel guió al grupo hasta Cala Serena, junto a Porto Colom. La zona este de la isla es la mejor para la práctica del Psicobloc. Toda la zona que recorre el litoral desde Porto Cristo hasta Porto Colom está trufada de acantilados perfectos. Cuevas, desplomes y aguas profundas, un auténtico paraíso para el Psicobloc. La cosa no fue fácil. El viento húmedo calaba las paredes, y en seguida se vieron las primeras caídas. “No agarra”, contaba un incrédulo Iker Pou, “además, el propio magnesio mojado forma una pasta resbaladiza en los agarres”. El mar estaba muy picado, y el oleaje golpeaba fuerte contra las paredes. Caerse ahí abajo imponía, y mucho. Apenas consiguieron completar vías (Pop – 7a; Al Quaeda – 7a; Ali Muma Ye – 7a), y casi todos los intentos terminaron en un violento chapuzón. Un duro bautizo para el grupo.

El martes, nos animamos a probar Sa Cova del Diablo, en Porto Cristo. Es probablemente la meca de la isla. Todo escalador se acerca a probarla. Una pared lisa con multitud de vías de diferentes dificultades, pero con un punto en común: todas acaban muy alto… Las caídas aquí no son una broma, puesto que casi todas las rutas terminan a unos 20 metros de altura. El simple destrepe hasta el comienzo de la base ya hace que la mayoría se echen para atrás… Pero la isla seguía obstinada en ponérnoslo difícil. El oleaje y el viento lo dejó todo mojado, y el mar no permitía al catamarán fondear a pie de vías. Así que tuvimos que tirar de moto de agua para asistir a los escaladores que se caían, sacarles del violento oleaje y dejarles de nuevo en el punto donde ascender de nuevo. Todo iba a ser por el camino complicado. Tanto, que de nuevo casi todo ascenso terminaba bajo el agua. “¡No estamos consiguiendo completar vías que ya hicimos en junio!”, se quejaba Eneko. Miguel tampoco daba crédito: “Septiembre es sin duda el mejor mes para practicar Psicobloc. El mar está más caliente que en todo el verano, y la roca en perfectas condiciones. Y la isla comienza a recobrar la calma tras la locura de turistas del verano. No es normal este tiempo… En las noticias también comentan que es algo inusual. Seguro que pronto mejora”, vaticinaba con ánimo. Más nos valía, porque el mal mar convertía esto en algo más extremo de lo que a todos nos gustaría.

Las cosas empezaron a cambiar el miércoles. El mar seguía picado, pero la dirección del viento por fin era de tierra. Resultado: paredes secas. El grupo se desplazó hasta el faro de Porto Colom, un idílico emplazamiento plagado de vías al que se llega tras una caminata de 10 minutos cruzando una urbanización cercana. El día es inmejorable, todo el grupo comienza a encadenar vías (I live in a Cave – 6b; Onprac Kash – 7b; A Mata Conejos – 7a) y los cámaras y fotógrafos están encantados. La vida empieza a sonreír de nuevo. Además, por fin Toni Lamprecht se une al grupo, y con él su excepcional buen humor y sus ganas. Tiene tela este Toni. Puede ser uno de los últimos hombres modernos sin teléfono. “Es una cuestión de filosofía vital”, explicaba. “En Munich, si tuviese teléfono en casa, todo el mundo me llamaría continuamente para preguntarme cómo resolver las rutas. Así que no tengo. La gente ya sabe que si quiere encontrarme, estoy escalando”. Y lo lleva a rajatabla. Dos días seguidos le perseguimos por la isla, dejándole notas en su casa y avisando a todo escalador que encontrábamos de que le estábamos buscando. Por fin llegó, repartió unas doscientas sonrisas, y se puso a completar vías como un loco, con ese estilo suyo de superhombre que no tuerce nunca el gesto. “Me encanta el Psicobloc. Es mi duodécima visita a la isla sin haber hecho ni una sola vía deportiva y estoy planteándome retirarme aquí, en Porto Colom con Miguel en el futuro. Me encanta la sensación de libertad que da, y el “flow” que coges en la pared. No puedes cometer fallos ni dudar, sólo puedes seguir hacia arriba”.

Esto es vida

Todo mejoraba, y no se oían más que risas durante cada cena y comida en el barco. Juan, nuestro experimentado patrón con cierto parecido a Popeye, estaba alucinado. “Llevo toda la vida recorriendo esto con turistas de todo pelo, pero nunca me había tocado algo como esto. ¡Nunca pensé que todo esto se pudiese trepar!”. Juan nos llevó a todos a navegar a vela con el catamarán aprovechando que por fin las aguas se calmaban. Pusimos dirección a Argelia, desplegamos las velas y navegamos agradablemente durante un par de horas, mientras los escaladores disfrutaban por turnos de la experiencia de dar gas en una moto de agua. “Esto es vida”, repetía sin cesar Toni Lamprecht, una vez le explicamos lo que se dice en castellano en una situación así.

El jueves fue un gran día. Mar plato, sol y muchas ganas de escalar. Intentamos un plan ambicioso. Por la mañana, todos querían quitarse la espinita de Sa Cova del Diablo, así que regresamos para dar un puñetazo en la mesa. Por la tarde probaríamos en el mítico Es Pontás.

El mar estaba tranquilo, así que en Sa Cova el patrón fondeó el catamarán al pie de la pared. La cosa cambia mucho si cuando uno se cae, puede acercarse al barco a secarse, beberse un Red Bull frío y comer un poco de fruta. La jornada fue de escándalo (Afroman – 7b; Ejectors Seat – 7c). Iker Pou se salió completando todo lo que se le puso por delante. Toni estuvo muy serio y paseó sus impresionantes espaldas por las rutas más complicadas. Eneko tiró de recursos para completar vías técnicas, y la local Neus Torrens hizo lo propio. Durante toda la semana se esforzó a tope, agradecida de la oportunidad. “Ha sido una semana increíble. Poder compartir una semana con estos monstruos de la escalada es una ocasión única. Me he esforzado muchísimo y logrado vías que me han llevado a superar mis propios límites. Estoy muy cansada pero muy satisfecha”, contaba. “Necesitaba una inyección de moral así”. Alguno de sus triunfos (y de sus caídas…) fueron vitoreados por el numeroso público asistente.

James Pearson estuvo muy fino. El escalador de moda en Inglaterra consiguió hacerse con el paso dinámico de Two Smoking Barrels (8a), una vía exigente que humilla a casi todo el mundo escupiéndole al mar. El inglés disfrutó de la semana como el que más. Tanto que tras la experiencia se acercó hasta Alicante para probar más Psicobloc junto a otros compatriotas. En enero, encabezará una expedición a Vietnam para probarlo por esas latitudes y ya ha invitado a Iker y a Eneko a acompañarle. “Lo que sea para huir de las frías aguas inglesas”, bromeaba.

Duelo al atardecer en Es Pontás

Una vez arrasado con Sa Cova, todos se embarcaron en el catamarán y navegaron una hora hasta llegar a Es Pontás. El impresionante arco que emerge del mar y que Chris Sharma popularizase en el vídeo “King Lines”. Se trata de una de las vías más complicadas del mundo (9a? 9b?), y ningún escalador de nivel quiere dejar la isla sin enfrentarse al dragón. La tarde fue increíble, con todo el mundo probando la vía, grabada desde helicóptero. Todos lo probaron, jugueteando con el desplome eterno que recorre el arco hasta sacarte por arriba: Miguel Riera, Eneko, James, las hordas de escaladores vitorianos que se acercaron junto a sus amigos los Pou… Pero sólo Iker lo miraba de una forma distinta. Con esa determinación que tienen los grandes deportistas ante un reto épico. Citándose en silencio con el Pontás para otra batalla…

El viernes tocaba un merecido día de descanso. Todo el mundo estaba agotado tras una intensa semana, y convenía lamerse las heridas. Eneko aprovechó para darle descanso a su rodilla derecha, que le mantuvo renqueante casi todo la semana, y el resto se dedicaron a dormitar por el catamarán y cumplir con las entrevistas de vídeo. El sábado se preparaba una gorda, y todo el mundo quería recuperar la forma. Iker y Eneko realizaron una proyección en el Teatre de Lloseta, a 20 Km. de Palma. Unas 250 personas se acercaron a disfrutar de su experiencia en Patagonia, coronando el Fitz Roy dentro de su proyecto “7/7”. Daba la sensación de que toda la isla estaba volcada con los hermanos vitorianos.

Rutas Abiertas

La jornada de “Rutas Abiertas” en Cala Varques tardará en olvidarse por la isla. Unos 100 aficionados se acercaron a escalar junto al grupo en este reducto “hippie” de la isla. Colocamos el catamarán junto a las principales vías y el escalador local Xino Petit fue el encargado de crear un ambiente impresionante como DJ. Todo el mundo probó vías, e hizo sus pinitos (Metrosexual – 7c; Transexual – 6c; Strangers in Paradise – 7b+; Bandito – 8a). Era un día de fiesta y nadie quiso perdérselo. Pero tan sólo Iker, Toni y algunos locales como Forty, Chacón, Lechu y Simón se atrevieron con Kill Bill II, un 7c+ muy complicado, expuesto y, sobre todo, muy, muy alto… “Nunca se monta nada así en la isla”, comentaba Lechu, uno de los locales más fuertes. “Ha sido una semana genial, con muchísimo ambiente. Todo el mundo ha disfrutado como enanos. Ojalá se repita…”. Cuando se anunciaba el ocaso nos retiramos de allí, con una sonrisa en la boca de las que no se borran fácilmente.

Con la sensación de deber cumplido, nos encaminamos a la fiesta en Porto Cristo. Hasta allí se acercó todo escalador presente en Cala Varques, encabezados por el grupo de vitorianos. Hay que reconocer que los escaladores, formales y deportistas en la pared, desmadran cuando salen de fiesta. Raro fue el escalador que no terminó sin camiseta o manteado por el cielo del bar. Un colofón de altura a una semana de altura.

El domingo, abotargados por las pocas horas de sueño, todos los escaladores se despedían desembarcando del catamarán, y la escena parecía sacada del final de “Verano Azul”. Agradecimientos, abrazos y promesas de regresar el año que viene. Bajo el brazo, fotos impresionantes y material de vídeo que ayudará a popularizar el Psicobloc por España y todo el mundo. Iker y Eneko estaban satisfechos. Quizá después de esto Miguel Riera, el Don Quijote del Psicobloc, ya no cabalgará tan solo.

T&A Recomienda

No te puedes peder este vídeo.

http://www.youtube.com/watch?v=E3vc9X6NZg8

 

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