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Santa Cruz de la Sierra. Ciudad cosmopolita, abierta y cordial, hace honor a su máxima expresión “Es ley del cruceño la hospitalidad”

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En los llanos orientales de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra surge a 417 metros. sobre el nivel del mar. Se trata de la capital del departamento más grande de Bolivia y si hace 50 años era poco más que un pueblo de 40.000 habitantes, hoy es el primer centro de la República, con una población de 1.200.000 habitantes  según el último censo del año 2001.

Por J.M.Varas

Su impetuoso desarrollo, a partir de los años 50 del siglo XX, ha seguido las directrices de un ambicioso plan urbanístico trazado en 1959, que preveía una expansión de la ciudad en anillos, cruzados por radiales, con un ordenado retículo urbano octogonal. Pese a la fuerte inmigración interna y a la presencia de una numerosa colonia extranjera, Santa Cruz de la Sierra permanece muy pegada a sus tradiciones. La música y los  bailes tradicionales, el gusto por las fiestas y las reuniones, contribuyen a definir el carácter abierto y hospitalario de una ciudad donde se vive casi todo el año al aire libre.

Ciudad sede de Festivales Internacionales de renombrada calidad como el Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos” (que se realiza los años pares) y el  Festival Internacional de Teatro “Santa Cruz de la Sierra” ( los años impares) organizados por la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC), así como el Festival Iberoamericano de Cine que se realiza todos los años.

Son muchas las posibilidades que ofrece esta bonita ciudad. Lo más interesante de Santa Cruz es su casco antiguo, ya que allí se encuentra la catedral, así como varios museos y edificios que recuerdan su pasado.

El Casco Antiguo y el Primer Anillo

La visita a esta hermosa ciudad bien puede comenzar en la Plaza 24 de Septiembre, conocida también como Plaza de Armas. En su centro está la estatua del coronel Ignacio Warnes, héroe local de la guerra de la Independencia.

Hace algunos años, en los días festivos los cruceños daban vueltas alrededor de esta plaza mostrando sus mejores galas. Hoy en día la plaza es un lugar de reunión, de tertulia y partidas de ajedrez como antaño.

En esta Plaza de Armas también se encuentra La Catedral o Basílica Menor de San Lorenzo, cuyo nombre respondo al del antiguo patrono de la ciudad.

Construida en cal y ladrillo visto, es una verdadera reliquia histórica. En su interior destacan las bóvedas de madera, cubiertas por bellas pinturas, y el altar mayor, que conserva un relieve de plata.

En la catedral se halla el Museo Sacro Catedralicio, en el que se exponen unas 250 obras de arte religioso, óleos de la época colonial y objetos de plata.

En la misma plaza, y frente a la catedral, se encuentra el Centro de Interpretación Turística, un interesante y moderno museo que contiene toda la información turística y cultural de la región. Aquí se pueden ver exposiciones permanentes e itinerantes de fotografía, pintura y escultura, así como la producción artesanal de la zona.

La Casa de la Cultura también se encuentra en la Plaza 24 de Septiembre, que se puede visitar diariamente y que ofrece exposiciones de arte, fundaciones de teatro, conferencias y otras actividades representativas de la vida cultural de la ciudad. Al lado está el Club Social, testigo de el devenir de los siglos, que conserva aún los colosales salones de baile de antaño.

En la calle Junín, que desemboca en el flanco norte de la plaza, está ubicado el Museo de Historia, cuya infraestructura utiliza la Universidad para realizar exposiciones relacionadas con la antropología e historia de la región.

En sentido contrario, saliendo de la plaza por la calle Sucre, en el punto en que ésta se cruza con la calle La Paz está situado el Altill, uno de los restos más vistosos de la arquitectura colonial. Se trata de una casa con terraza que utilizaban los vecinos de la época para conversar sin ser molestados por los ruidos de los carros que circulaban por aquel entonces por la ciudad.

Dos calles más adelante, en el cruce de Sucre y Potosí, está enclavado el Museo de Arte. Instalado en una vieja casona de amplios corredores, sus paredes conservan frescos pintados por los soldados durante la guerra del Chaco, cuando la casa les sirvió de alojamiento y hospital.

Desde la calle Sucre, cinco calles hacia el norte y caminando por la calle Murillo, se llega al parque del Arenal, que, hace ya bastante tiempo, fue convertido en un espacio recreativo para todos los públicos. Es, sin duda, un lugar pintoresco por sus amplias aceras rodeadas de árboles, en cuyo centro hay una gran laguna. La laguna cuenta con una isla con dos grandes murales del artista local Lorgio Vaca que recogen la historia de la ciudad.

En el Arenal puede visitarse el Museo Etnofolclórico Municipal, que expone la vida criolla y sus distintas manifestaciones artísticas. En su interior también podemos encontrar una amplia muestra de artesanía.

Prosiguiendo desde el parque del Arenal tres calles hacia el norte, se llega a la Biblioteca Central, edificio moderno con un interesante archivo histórico. Esta zona, rodeada de cafés, librerías, restaurantes y bares con terraza, es un lugar de encuentro de estudiantes y gente joven.

Seis calles hacia el este del citado parque está el Avión Pirata, un variopinto monumento que recuerda los tiempos del contrabando. Este tipo de aviones, muy sofisticados en su época, eran muy silenciosos y aterrizaban en cualquier lugar con su mercancía prohibida.

Todavía sin salir del Primer Anillo, y embaucados por la historia y cultura de Santa Cruz, proseguimos el recorrido hacia el sur desde la plaza de Armas para llegar al Mercado de las Siete Calles y el museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado.

Para llegar al Mercado de las Siete Calles hay que tomar la calle Ayacucho y seguir por la calle Santa Bárbara a la izquierda. Se trata de un mercado popular donde se puede comprar ropa, calzados, joyas, cosméticos y otros utensilios a precios más que razonables.. Debe su nombre a las siete calles que pasan por allí. Hace tiempo también recibía el nombre de El Espino Blanco por la presencia de un árbol que daba sombra a los comerciantes y a las gentes que disfrutaban de estos lares. Este mercado en la época colonial era un punto de referencia gracias a que en él se compraban las mercancías para las minas de Potosí, muchas de ellas provenían del contrabando.

El Tercer Anillo

El Tercer Anillo nos ofrece la posibilidad de disfrutar más de la naturaleza y los encantos de esta tierra en perjuicio de la cultura y tradiciones. Este es el caso del Parque Zoológico es un proyecto que comenzó también Noel Kempff Mercado. Está situado en la zona del Tercer Anillo, entre el canal Isuto y la avenida Banzer, y es uno de los más completos de Bolivia. Está dedicado exclusivamente a la fauna regional, y en él viven especies en peligro de extinción, como el oso jucamari. También podemos encontrar tucanes, parabas, loros, monos, cóndores, yacarés, pumas… Todo dentro de la semilibertad que un zoológico puede ofrecer.

No muy lejos del zoo están las cabañas del Piraí. Se trata de un sitio ideal para pasar las tardes de verano con un ambiente muy agradable y familiar o simplemente para pasear. A la orilla del río, donde se bañan y refrescan los cruceños en la temporada de estío, se suceden numerosas cabañas con techo de hoja de palmera en las que hay una gran oferta gastronómica de platos regionales, algo que no podemos obviar y, por supuesto, degustar.

 

 

 

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