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Streymoy y Esturoy, la Puerta de Entrada a las Islas Feroe

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Estas islas son conocidas por su amor al fútbol. Si eres futbolero te sonarán las Islas Feroe debido a que en 1988 tuvieron su primer partido internacional de fútbol y han formado parte de la UEFA desde entonces. Si este deporte no es tu afición, mejor te cuento algo más sobre estas islas para que no pienses que sólo el balompié tiene cabida por estos lares. Eso sí, ¡no hay que olvidar que para un país con tan sólo 50.000 habitantes, tienen más de 20 estadios de fútbol!

Por Melody Martínez Davison

Fotos: Óscar San Martín Molina

Las islas Feroe se encuentra al Norte de Escocia, y sorprendentemente no pertenecen a la Unión Europea aunque sí están unidas a la Corona Danesa. Actúan independientemente de éste país está estrechamente ligado a Dinamarca en temas de defensa, justicia, policía y relaciones internacionales.

En las alturas

Se puede volar a la capital de la Isla de los Corderos (eso significa Feroe en Danés), Tórshavn, desde Barcelona durante los meses de verano. No pensemos que estos vuelos existen necesariamente por la cantidad de españoles que volamos a las Islas, si no más bien por las familias feroianas que vienen a pasar sus vacaciones de verano a España. Es una lástima que no estemos aprovechando estos vuelos, manejados por Atlantic Airways, ya que las Feroe tienen mucho que visitar.

El “Rey Salmón”

Este país de 50.000 habitantes (según el censo de 2010), de los cuales la mayoría (alrededor de 40%) se dedican a la pesca o trabajos relacionados con este sector. Estas islas exportan el 3% (42 toneladas según estudios de 2010) del salmón mundial, siendo éste considerado salmón de gran calidad debido a las condiciones especiales de las aguas en la zona, que se mantienen a la misma temperatura durante todo el año.

Durante la estancia en estas islas, sea donde sea que se quede el viajero, le dan siempre salmón a cualquier hora del día. Un salmón fresco y suave con un sabor delicadísimo. ¡Un placer enorme para el paladar!

La mejor forma de visitar este país constituido por 18 islas es en coche, alquilándolo en el aeropuerto. La base se puede instalar en la capital, Tórshavn, ciudad donde reside 40% de la populación. No por ello es una ciudad llena de gente y algarabía, ¡en absoluto! Justo por eso es un gran destino para aquellas personas que buscan tranquilidad, porque en estas islas se encuentra…¡en grandes cantidades!

Tórshavn

El casco antiguo de la capital data de la Edad Media y son un conjunto de casas de colores vivos hechas de madera todas unidas a través de una pequeña maraña de calles adoquinadas. Aquí es donde se encuentra el Parlamento y donde viene a trabajar todos los días el Presidente del País, a quien se puede ver habitualmente pasear por la zona y con quien se puede hablar directamente. Se trata de un vecino más de la capital.

Los feroianos son muy artísticos y dan mucha importancia al arte siendo la Galería Nacional de Arte uno de los museos más importantes de la ciudad, junto con la Casa Nórdica donde se explica la vida y costumbres de las gentes de estas islas al Norte de Europa.

Sorpresa tras sorpresa

A 15 minutos en coche de Tórshavn se encuentra el pueblo de Kirkjubour, el pueblo más al sur de la isla Streymoy donde se puede encontrar la catedral inacabada de San Magnus, sin ventanas, techo ni torre construida hacia el 1300. Aquí también se encuentra la iglesia de San Olaf, mirando al mar y con unas vistas preciosas de las casas de madera negra y rebordes rojos que resaltan sobre el verde intenso de las colinas.

Si tomamos la carretera 10 para subir al norte de la isla nos encontramos a nivel de Hósvik unas cataratas al pie de la carretera donde una pequeña parada para echar una foto es obligatoria, sobre todo si se tiene la suerte de que salga el sol y se vea reflejado el arco iris en las aguas limpias que caen de la altura. Siguiendo hacia el norte llegamos al pueblo de Saksun, constituido por unas cuantas casas blancas con techos de césped. Las casas de este país tienen muchas el techo lleno de césped ya que mantienen la humedad de la lluvia prácticamente constante durante el año, en el exterior del hogar. Este pequeño pueblo tienen unas vistas maravillosas con sus montañas verdes llenas de ovejas y corderos, todo alrededor de sus pequeñas casas tranquilas y sencillas. Es un pueblo donde se puede sentar uno en un banco y respirar el aire puro y fresco de la zona mientras se encuentra en total tranquilidad y armonía con la naturaleza.

Streymoy y Esturoy

Podemos llegar al pueblo más norte de Streymoy ya que vinimos del pueblo más al sur de la misma isla para ya completar el tour, Tjornuvik. Aquí se hallan dos pilares enormes de basalto, dos menhires, a los que se ha llamado Risin y Killingin. La leyenda dice que fueron los primeros en visitar las islas Feroe llegando desde Islandia. Les gustó tanto el lugar que querían llevárselo de vuelta a su país. Siendo ellos gigantes intentaron tirar de las islas y en su empeño no se dieron cuenta de que salía el sol y se convirtieron en dos rocas enormes al lado de la península.

Tras haber visitado la isla más grande del país volvemos hacia el sur para cruzar a la isla de Esturoy a través del puente que une ambas. El único puente del Atlántico Norte.

Subiendo hacia el norte, desde el pueblo Eiði que se encuentra paralelo a Tjornuvik hay una segunda vista de Risin y Killingin desde donde una instantánea con el mar y el acantilado de la isla Streymoy es inevitable. Continuando por la carretera 62 nos encontramos con Funningur donde se construyó una de las 10 iglesias de madera del país. De nuevo, una vista muy típica con el edificio de madera oscura y césped en el tejado para mantener la humedad fuera. Al estar rodeado de agua y hierba, da una sensación de tranquilidad extrema. Este pueblo queda de camino a Gjógv por un camino de montañas elevado y bastante curvilíneo y angosto que compensa recorrer para ver el acantilado de lava que separa este pueblo del mar. Como todos los otros de la región, es un pueblo tranquilo y callado con un sólo hostal donde pueden quedarse los viajeros para salir al día siguiente a hacer trekking, actividad muy típica de todos los visitantes de estas islas verdosas.

Si conducimos hacia el sureste de la isla, pasando por un túnel de un sólo carril donde hay que dejar pasar siempre a los coches, parándonos en pequeños espacios creados para este destino dentro del túnel, llegaremos a Leirvík. En este pueblo se han encontrado restos de una granja vikinga, dejando claro la existencia de estas poblaciones en el pasado en las Feroe.

Estos son sólo unos pocos de los consejos de los pueblos y ciudades a visitar en Streymoy y Eysturoy pero hay mucho más que hacer y ver en las Islas Feroe. Conducir por sus carreteras estrechas y montañosas viendo cataratas en los sitios más insospechados para de pronto dar lugar a un pueblo verdoso rodeado de agua azul que choca contra sus acantilados de 20 o 25 metros de altura, es un encuentro con una paz espiritual que a muchos de nosotros, que vivimos en el estruendo de una ciudad, nos viene bien encontrar para poder por fin escuchar nuestros pensamientos.

Disfrutad de estas dos islas ya que el mes que viene os contaré cómo encontraros con la fauna de esta pequeño paraíso al Norte de Europa.

 

 

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