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Trakai y su castillo, el Sueño Medieval

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La ciudad lituana de Trakai, que está a unos 30 kilómetros de la actual capital del país, Vilnius, fue durante la Edad Media la principal ciudad de Lituania.

Texto Muñoz Espinel

Fotos Óscar san Martín Molina

Hoy en día su importancia política es menor, pero sigue siendo una maravillosa y pequeña ciudad que parece flotar sobre el agua y que ofrece al turista la posibilidad de disfrutar de un entorno tranquilo y natural.

Pero el gran atractivo de la región es su fantástico castillode estilo gótico, que  fue construido en el año 1320 como fortaleza defensiva sobre una isla del lago Galve. Fabricado con ladrillos rojos, mientras te acercas a él te parece ir introduciéndote lentamente en alguna historia fantástica de héroes y dragones. A su vez, cuando cruzas la pasarela, que sobre el lago es la única vía para llegar hasta él, volverás a sentirte como un niño inquieto y fantasioso y la emoción te embargará.

A menos de 30 kilómetros de Vilnius, la capital de Lituania, encontramos la ciudad de Trakai. Esta pequeña localidad ha sido frecuentemente nombrada en las leyendasrecogidas por el folclore popular. A principios de la década de los noventa, fue galardonada con el estatus de parque histórico nacional.

Trakai, que como hemos dicho se encuentra muy próxima de Vilnus, tuvo el honor de regir los destinos de estas tierras en la época del Medievo. Aquí se alza una impresionante fortaleza, un castillo gótico dentro de una de las islas en el lago Galve en el que residieron los reyes lituanos durante siglos. Una joya como pocas en la llamada Europa del Este, con un fantástico museo histórico que nos explica un poco más historia lituana y que en agosto ofrece un reputado festival medieval. Se trata de un viaje en el tiempo que nos permitirá asistir a torneos a caballo, ver competiciones con arco, comprar en mercadillos, etc…

Su  peculiar exotismo

Los lugares más encantadores de este mundo siempre han tenido una historia en la que se han mezclado culturas y pensamientos. Trakai no es menos. Aquí convivieron en el siglo XIV lituanos, polacos, rusos y karaimos. Éstos últimos, los más exóticos (si se permite el término) cuentan que fueron traídos por un gran duque lituano desde el Cáucaso y mantienen su presencia gracias a la cohesión de su práctica religiosa. Lituania se puede decir que es de mayoría católica y hoy, como ocurre en tantos países ex soviéticos, constituye un elemento muy importante de identidad como reacción a la rusificación del periodo bajo la URSS. Trakai tiene, por supuesto, ese sabor fervoroso católico reflejado en numerosas iglesias, pero muy distinto del que vivimos en España.

Sus ganas de darse a conocer, de hacerse oír en el resto de países que antes lo englobaban en la extinta Unión Soviética, hace que la llegada paulatinamente creciente de visitantes no les resulte extraña. Es impresionante cómo sus habitantes hacen sentir como en casa al forastero. Trakai, sabedora de su tesoro, no ha perdido el tiempo y entre sus casas bajas de infinitos colores abundan los establecimientos dedicados al viajero. Y cuando menos miras, tienes delante una estrecha pasarela sobre un lago espejado que conduce a la fortaleza: es la magia del castillo de Trakai.

De muros rojos castillo y barracas. Acusado contraste con el verdor del espeso bosque que le rodea. Una vez allí, muy pronto te hacen saber que fue obra del héroe nacional, el rey Gendimias, quien amplió las fronteras de Lituania hacia el sur y este dentro de los territorios en posesión de eslavos ortodoxos en el siglo XIV. Por todo ello es símbolo de la independencia y el único parque histórico nacional de Europa.

La omnipresencia del agua en Trakai ofrece igualmente otras actividades como el baño en los lagos, excursiones en barca, yate o barco a vapor y el buceo. En invierno, dadas las bajas temperaturas de la zona, se puede patinar, esquiar y pescar bajo el hielo.

Trakai tiene otro castillo en la zona peninsular, pero únicamente se conservan restos de las torres y de la muralla. Un paseo por la calle Karaimu nos permitirá disfrutar de las antiguas residencias de la comunidad Karaitie. Además, no podemos abandonar Trakai sin probar su plato representativo: las kibinas.

El castillo y su historia

El acceso al castillo sólo es posible a través de una pasarela sobre el lago. Parece, el castillo de Trakai, emergido de las aguas y de la misma edad media para transportarnos a historias de damas y caballeros.

Como hemos comentado el  castillo fue fundado por el héroe nacional de Lituania, Gediminas, allá por el año 1320, y fue el centro de residencia de la monarquía durante el siglo XIV.

El Castillo de la islaes mayor referente histórico y cultural  de Trakai. Esta fortaleza es uno de los orgullos más grandes de Lituania y es el único castillo sobre el agua que existe en el Este de Europa. Flotando sobre una de las muchas islas que salpican el lago de Galvès, este coloso cumplió una posición defensiva hasta la batalla de Zalgaris, en 1410, pasando después a ejercer de residencia del Gran Duque Vytautas, que murió arropado por sus murallas. Posteriormente, se convirtió en prisión y en el siglo XVII fue abandonado. En la segunda mitad del siglo XX fue recuperado como museo histórico. Actualmente, es muy habitual ver a parejas de recién casados haciendo sus fotos de boda en los alrededores.

 

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