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Túnez Sur, Territorio de Fantasía

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Es la gran puerta del desierto, y encierra lugares y ambientes todavía llenos de magia. El tiempo parece haberse detenido…Nada más lejos de la realidad. ¡Puro espejismo!

Por Óscar San Martín Molina

Nada más aterrizar en Tozeur nos damos cuenta que todo es diferente, que es la otra cara de Túnez. El tiempo parece haberse detenido y la cultura nómada de los bereberes no es un espejismo. Hasta el mismísimo George Lucas quedó prendado por esos paisajes de lentos atardeceres que tanto le inspiraron en su archiconocida saga de Star Wars…

Tozeur

Es una ciudad de tonos ocres donde pocos viajeros se toman el tiempo de apreciarla. Posee un misticismo, una magia y, sobre todo, uno de los oasis más famosos del mundo, irrigado por 200 fuentes. Parece que el tiempo navega en otra dirección, al ritmo del desierto mientras de forma escalonada grupos de 4×4 la utilizan como “campo base” para sus aventuras por el desierto. Pero nada más lejos de la realidad. En Tozeur merece la pena quedarse un rato, aunque sólo sea para recorrer las angostas callejuelas de tonos ocres del viejo barrio de Ouled-el Hadef.

Los oasis de las montañas

A poco menos de 50 kilómetros de Tozeur encontramos el puesto de defensa de la época romana de Chebika. Hoy conocido por su mágico oasis localizado en el desfiladero de sus montañas. Una falla donde las montañas crecen a las orillas de sus trasparentes aguas. Los enamorados de la naturaleza comprenderán que merece la pena recorrer cualquier distancia que se tercie para recorrer el pequeño palmeral que se despliega a las márgenes de las pequeñas cascadas de este oasis. Una paz interior se apodera de ti, una sensación de encontrarte en el paraíso mientras el zumbido de sus saltos de agua hacen el resto…

Tamerza y los sueños de George

Seguimos soñando y nos damos de bruces con el oasis de Tamerza. En un pequeño trekking por sus alrededores, visitaremos los vestigios de una antigua ciudad romana mientras, si tenemos suerte y es marzo, observamos el Festival de los Oasis de Montaña de las tribus del desierto.

Tras comer en el Hotel Tamerza Palace contemplando este oasis de Tamerza ponemos rumbo a uno de los platos fuertes de este viaje, no creo que haya ninguno flojo pero es por definirlos de alguna manera, Onk El Djemal. 

Entre dunas y como si el horizonte lo guardara en su seno , de repente ante nosotros, aparece el más famoso decorado de Star Wars, que ya es parte del paisaje y la vida de estas tierras. Utilizado como reclamo turístico es a su vez, y sin un ápice de excentricidad, parte del paisaje. Su naturalidad, endiabladamente compleja de entender, hacen incluso más real y natural el lugar. Aquí decidimos ver uno de esos lentos amaneceres de los que antes hablamos…

La isla de Djerba

Tras descansar en Nefta es hora de soltar un poquito de adrenalina en el pequeño pueblo de Douz. La sensación de sobrevolar las dunas en ala delta o recorrerlas en buggy no se nos debe pasar por alto en cualquier viaje que se precie para aquellos llamados amantes del turismo activo. Una experiencia que te deja una sensación de: ¿ ya está?. Algo que nos engancha y que nos incita a repetir…Y es que las vistas de las dunas, palmerales y camellos y el juego de sombras que el sol produce en ellas provocan una instantánea similar a un espejismo en nuestra retina…

Seguimos rumbo a Matmata para coger el ferry a nuestro siguiente destino: ¡Ah, Djerba! Desde Homero, su encanto no ha dejado de ser glosado por poetas que la han identificado como la “Isla de los lotófagos”. El que come uno de esos frutos del azufaifo o algarrobo sucumben al encantamiento de la islas y se queda para siempre en la misma.

Frente a la suavidad legendaria de su clima, su suelo rudo, el agua escasea y el viento salino obliga a los campesinos a construir muros de tierra en sus campos, y a apuntalarlos con cactus y chumberas. La vegetación se encuentra bastante dispersa, igual que las casas, que difícilmente forman auténticos pueblos por temor a romper el equilibrio de la naturaleza. Lo que otorga en un encanto excepcional a Djerba es el silencio del campo, la suavidad de la arquitectura “hecha para vivir”, lo cosmopolita vida de sus gentes y sus enigmáticas mezquitas y sinagoga. 

No podemos irnos de la isla sin visitar su puerto, Ajim, famoso en otro tiempo por sus pescadores de esponjas; su laberíntico zoco en la primera ciudad de la isla,Houmt-Souk,  y las poblaciones de Midoun y Guellala.

T&A Recomienda

Dónde domir.

Dar Zargouni. Ubicada en Nefta, es una auténtica joya de la la arquitectura de la región. Sus espectaculares vistas , su piscina de borde infinito y sus patios invitan a quedarse más de una noche.

http://www.darzargouni.com/

Dar Bibine. En Erriadh, en el corazón de Djerba se ubica este remanso de paz. El silencio del lugar acompañará nuestra estancia en una casa donde se mezcla lo tradicional con un diseño puro, calido y minimalista. Todo un paraíso.

http://www.darbibine.com/en_darbibine.php

Dónde comer.

Restaurante Haroun. En el puerto de Djerba. Posiblemente tengan los mejores pescados y mariscos de la isla. Las puestas de sol, degustando sus exquisitas recetas culinarias, merecen la pena.

http://www.restoharoun.com/

Cómo llegar

Tunisair tiene vuelos directos entre España y Túnez, y desde ahí conexiones a Tozeur y Djerba.

http://www.tunisair.com.tn/

Para más información visita

http://www.turismodetunez.com/

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