DUBLÍN. La ciudad de los mil pubs

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    “Si puedo llegar al corazón de Dublín, puedo llegar al corazón de todas las ciudades del mundo”, James Joyce

    Por Ángel Carro

    Dublín, capital de Irlanda, no ha seguido el mismo camino de las otras capitales europeas, las cuales, en unos pocos años, se han convertido en metrópolis caóticas, con las ventajas y desventajas de esta situación. 

    Los dublineses son aún cordiales y generosos, como manda la tradición. Los más viejos, nostálgicos habitantes, lloran en verdad los buenos tiempos pasados, se lamentan del “duro cemento y de las nuevas jaulas de vidrio” que han ocupado el lugar de las casas de piedra. A pesar de ello, Dublín ha sabido conservar la atmósfera y esa fascinación natural e inconfundible de los lugares que no cambian. Hasta el día de hoy no son muchos los edificios y los elementos arquitectónicos de concepción moderna y las viejas casas son aún aquellas que caracterizan la arquitectura de la ciudad.

    Su situación

    Hay una ribera norte y una ribera sur, cada una con sus edificios y sus valores. Al sur del río Liffey, está el Dublín Castle, castillo normando construido en el siglo XI, la bellísima catedral de Christ Church, fundada en 1038 y, más famosa aún por estar dedicada al patrono, la Catedral de St. Patrick, construida a finales del siglo X sobre los restos de una iglesia celta, fundada por el propio San Patricio.

    Al sur se encuentra también la calle de tiendas más elegante de la ciudad, la famosa Grafton Street, con sus exclusivos escaparates reservados a los ciudadanos más pudientes, y el espléndido Bowley´s, el “café” por antonomasia, donde los dublineses auténticos beben el infatigable irish coffee o simplemente un café.

    La ribera norte no le va a la zaga, prácticamente sobre el río se erige el majestuoso edificio del General Post Office, de 1818, la Custom Huouse, palacio de la aduana del siglo XVIII con una gran cúpula de cobre, y el palacio delas Four Courts, gigantesco monumento neoclásico visible incluso a gran distancia que aloja el palacio de justicia.


    Para unir las dos zonas hay una serie de puentes: el más céntrico y más antiguo es el “O’Conell Bridge”, el único puente en el mundo que es más ancho que largo, una particularidad más en esta ciudad llena de singularidades. Aunque quizás el más famoso sea el “Half Penny Bridge” (Puente del Medio Penique), situado junto al muelle llamado Bachelor´s Walk, de infame memoria por la matanza que tuvo lugar en 1914 cuando las tropas británicas abrieron fuego contra una manifestación. Es un bello puente de hierro peatonal construido en 1816 y protagonista de “Ulysses”, obra de James Joyce quien dijo que si alguna vez se destruía Dublín podría ser reconstruida piedra por piedra utilizando su novela.

    Tanto al sur como al norte del río Liffey, pero siempre en el centro de la ciudad, se encuentran los más famosos museos y galerías de la capital: el Dublín Civic Museum (que ilustra la historia de Dublín y del condado desde el medievo hasta hoy), el National Museum (cuenta la historia de Irlanda), la National Gallery of Ireland y la Municipal Gallery of Modern Art. Siempre en el centro de Dublín se puede admirar una de las bibliotecas-museo más famosas de Europa, la Old Library, situada en el interior del Trinity College, la cual contiene dos millones de libros, más de tres mil manuscritos y la perla de la colección, el Book of Kells, trescientas páginas miniadas del siglo IX que ilustran los cuatro Evangelios.

    Libros y cultura

    Otro lugar interesante es la National Library, biblioteca nacional muy frecuentada por irlandeses e ingleses animados por el deseo de reconstruir su árbol genealógico a partir de las secciones necrológicas de los periódicos antiguos.

    La biblioteca se encuentra al sur del río Liffey, a poca distancia de Merrion Square, una famosa plaza por estar rodeada de espléndidas casas georgianas, algunas de las cuales están distinguidas por placas que indican que allí habitaron personajes famosos. En el número uno vivió, por ejemplo, Oscar Wilde. Además de los edificios ya citados, hay otros que deben visitarse porque forman parte de la vieja Dublín: la St. Michan´s Church, una iglesia de 1905, famosa porque en la cripta perfectamente seca se conservan desde hace siglos cuerpos humanos momificados; el espléndido Bank of Ireland, construido en el siglo XVIII, cuya característica principal es tener una fachada sin ventanas, y la Mansión House, de 1715, residencia oficial del alcalde de Dublín.

    Muy alejado del centro se encuentra el originalísimo museo-torre de James Joyce, en el suburbio meridional de Sandycove, donde el escritor vivió una temporada y que hoy aloja un centro cultural dedicado a su vida y obra. Y al sur de Dublín, cerca de Blessington, está Russborough House, hermosa vivienda georgiana construida a mediados del siglo XVIII donde pueden verse, entre otros, cuadros de Goya, Rubens y Velázquez.

    Los barrios más populares y característicos de la ciudad se encuentran todos fuera de la zona de los palacios y de los edificios históricos. Es el caso, por ejemplo, de The Liberties, llamado así porque se sitúa más allá de los muros medievales de la ciudad. Era el barrio proletario por excelencia, pero un innovador plan de restauración llevado a cabo en los últimos años ha devuelto lustre a los viejos palacios y la zona se está reconvirtiendo en una de las más características y de moda de la ciudad, con sus tiendas antiguas y polvorientas, los mercadillos que venden un poco de todo, desde bisutería barata hasta estatuillas religiosas, y la atmósfera vagamente melancólica, típica de la vieja Dublín.

    Pasión por la música

    Si hay un denominador común entre los habitantes de la capital de Irlanda es su pasión por la música popular. No es ninguna casualidad que hayan surgido en Dublín tantas figuras de fama mundial en el campo del rock, de country y de otras facetas de la música contemporánea de habla inglesa. Tanto es así que se ha creado la “Rock’n Stroll”, una ruta urbana que recorre lugares relacionados con ese mundo. De ese modo, se recuerda el Gresham Hotel donde tocaron por primera vez los Chieftains en público. La huella del mítico Thin Lizzy se encuentra en Merchants Arch, y en The Bad Ass Café rinden homenaje a Sinead O’Connor, que fue camamera allí durante un tiempo.

    La estrella indiscutible de la ruta es Bono y su grupo U2, a los que se dedica una miniruta especial que tiene su punto culminante en Windmill Lane, verdadera meca de todos sus fans, sin pasar por alto el Clarence Hotel donde se cruzan las dos grandes leyendas dublinesas: Punto culminante de la ruta Ulysses y ahora perteneciente al grupo de rock, que lo ha restaurado, conservando así el encanto de principios de siglo.

    El deporte lo paraliza todo

    Nadie se debería ir de Dublín sin conocer la pasión del dublinés por los deportes. La vida se paraliza, las tiendas se cierran, los autobuses dejan de funcionar, si se está jugando un partido importante. Se puede experimentar esta emoción en un campo de fútbol gaelico (una síntesis entre el fútbol y el balonmano) o en un partido de “hurling” (el deporte nacional, parecido al béisbol); las carreras de caballos, que se desarrollan en el gran Phoenix Park y las de galgos, son muy populares y ocasionan inmumerables apuestas.

    También forma parte de la tradición el respeto por los espacios verdes: los parques y jardines de la ciudad, siempre perfectamente cuidados y muy frecuentados, son el orgullo de Dublín. Entre los más bellos está en Phoenix Park, uno de los más grandes de Europa; St Stephen Green, justo en el centro de la ciudad y el pequeño parque del Trinity College.

    T&A Recomienda

    Dónde dormir

    Mespil Hotel. Es un moderno hotel situado en Dublín, en una zona elegante del centro de la ciudad, a sólo 15-20 minutos a pie de St. Stephens Green / Grafton Street, Aviva Stadium, el teatro Bord Gáis Energy (anteriormente Grand Canal Theatre), Ballsbridge y RDS, y a otros 10 minutos del Temple Bar.

    http://www.mespilhotel.com/

    The Shelbourne Dublin, A Renaissance Hotel. Ubicado al sur del río Liffey y directamente frente a St Stephen’s Green, cerca del distrito de compras, el distrito de teatros, museos nacionales y el histórico Trinity College.

    http://www.espanol.marriott.com/hotels/travel/dubbr-the-shelbourne-dublin-a-renaissance-hotel/

    Dónde comer

    The Church Bar. Posiblemente el bar–restaurante más exclusivo de Dublín. Lugar de encuentro para los dublineses, ha sabido atraer tambien al viajero con un ambiente al más puro estilo irlandés. Muy recomendable.

    http://www.thechurch.ie/

    Ely Wine Bar. “Íntimo y relajante y con la mejor comida en Dublín «, según muchos viajeros. Situado en el Dublín georgiano, aquí podremos disfrutar de una estupenda copa de vino de una lista de  más 400 vinos, o disfrutar  de una magnífica comida orgánica producida de forma exquisita y esmero. 

    http://www.elywinebar.ie/restaurants/ely-winebar

    Cómo llegar

    Air Lingus e Iberia tienen vuelos directos desde España todos los dias.

    http://www.aerlingus.com/es/

    http://www.iberia.com/

    Para más información visita http://www.discoverireland.com/es/

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