El Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia

El Parque Natural de Las Batuecas-Sierra de Francia

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En el Parque Natural Las Batuecas-Sierra de Francia, el rumor del agua pone la nota musical a los bosques de castaños, alisos, madroños, cerezos y olivos que hacen de este paraje del sur de Salamanca un espacio natural privilegiado, listo para disfrutarlo.

Por E.G

En estas tierras se esconde un territorio montañoso, intrincado, repleto de bosques y de escondidos valles, surcados por rumorosas corrientes de agua que buscan la cercanía de las tierras extremeñas de Cáceres.

A los pies del inconfundible perfil de la Peña de Francia se abre el enigmático valle de las Batuecas, repleto de pinturas rupestres esquemáticas ocultas en abrigos rocosos que adornan el místicismo de este lugar, resaltando de manera especial la imperecedera silueta del monasterio carmelitas de las Batuecas, el monasterio Santo Desierto de San José de las Batuecas.

Adentrándonos en el Parque

Esta es una de las sierras más conocidas de toda la geografía española, famosa por la belleza de sus paisajes en cualquier estación del año, por la tradición, por la conservación de sus pueblos y por su gastronomía. A lo largo y ancho de todo el parque natural podemos encontrar multitud de alojamientos de turismo rural en los que alojarnos y pasar unos días visitando la zona y deleitándonos con los manjares propios de la comarca. Una opción muy aconsejable para disfrutar de estancias de fin de semana o puentes.

Este parque natural de las Batuecas- Sierra de Francia la forman entre otros las localidades de La Alberca, Linares de Río Frío, Sequeros, Monleón, Mogarraz, Miranda del Castañar, San Martín del Castañar y Santibáñez de la Sierra.

Su intrincada geografía de cumbres y valles participan tanto del clima atlántico como del mediterráneo, conviviendo una variada vegetación autóctona con la introducida por el ser humano , creando un paraje único en esta bella zona salmantina. 

Entre la fauna de la Sierra de Francia conviven asimismo una gran variedad de especies como la cabra montesa, ciervos y corzos, linces, la cigüeña negra, el águila real, el buitre negro o el alimoche entre otras.

 Algo más sobre su historia

El hombre ha hecho su aportación a este paisaje, transformando su orografía con pequeños y hermosos pueblos que en su día vivían de los recursos naturales de la zona y que hoy se han adaptado al turismo sin perder un ápice el encanto y la arquitectura tradicional.

Junto a algún vestigio aislado,  las explotaciones mineras a cielo abierto confirman la ocupación durante la época romana. Sin embargo pocas noticias se tienen de los tiempos del Medievo. Y es ya bien entrado el siglo XV, cuando se produce el definitivo asentamiento y desarrollo económico de la comarca. Hay que resaltar que en 1434, en lo más alto de la Peña de Francia, se descubre la imagen de la Virgen de igual nombre, cuyo Santuario se convertiría  en el centro de culto de toda la provincia y de toda la comunidad cristiana, construyéndose conventos y hospitales que asistieran a los peregrinos venidos de otras tierras.

La Sierra de Francia va a ser, además de tierra de cristianos, refugio de moriscos y judíos llegados tras las sucesivas expulsiones decretadas, creándose así una fusión de culturas que quedará reflejada en sus costumbres y tradiciones, dotando a sus gentes y a sus pueblos de una particular identidad y singularidad que perduran hasta nuestros tiempos. Un rico ejemplo multicultural.

 Los antiguos Alojamientos

Vamos ahora a hablar de los caseríos y la construcción de las viviendas. Adecuadas al entorno y a la reducida economía agrícola y ganadera, de dimensión familiar, hoy convertidas en muchos casos en alojamientos y casas rurales en las que el viajero puede disfrutar de la hospitalidad de sus gentes y, cómo no, de estas tierras.

Por lo general, la vivienda dispone de un piso bajo en el que se abre la puerta del establo y da paso al hogar familiar, donde se sitúa una planta superior con los dormitorios, alrededor de una o dos salas. La segunda planta, se reparte entre la cocina, almacén y algún otro cuarto para usos diversos. El desván se utiliza como secadero, aprovechando los humos del hogar al no existir chimeneas, lo que permite además su aprovechamiento para el calentamiento de la casa.

Hoy todo esto ha cambiado y aunque la apariencia exterior de las casas de estos entornos rurales se han mantenido, los alojamientos cuentan con todas las comodidades de la época actual, permitiendo al viajero absorber el aroma de tiempos pasados sin tener que renunciar a ninguna de las comodidades que a día de hoy vemos como imprescindibles…

Rutas imprescindibles.

Lo primero que sorprende al visitante que se acerca por aquí es la frondosa vegetación en escondidos rincones que aún guardan la original condición de auténticos jardines o paraísos naturales. Sus colores verdáceos predominan por cualquier rincón de estos parajes.

Tomando parte del Parque Natural de las Batuecas – Sierra de Francia, el tesoro paisajístico de la provincia reside en el valle de las Batuecas, vertebrado por el río de igual nombre.

Obligados por el carácter minifundista de su economía, se hizo necesario que las gentes serranas pudieran comunicarse de alguna manera entre los diferentes núcleos de población, a través de caminos y veredas que, serpenteando, facilitaban acortar las duras distancias. 

Las actuales carreteras, la apertura de pistas agrícolas y forestales y la falta de uso no han conseguido oscurecer esta trama de vías que todavía hacen posible seguir disfrutando de los valles, atravesar arroyos por puentes romanos, por campos de frutales y viñedos y alojarse en las casas rurales de cada una de las localidades de paso, en las que el buen yantar y el reconfortante caldo de la tierra nunca deben faltar.

Dos rutas que no nos podemos peder:

La primera de ellas, conocida como GR-10, la destacamos por comunicar distintos países europeos, desde Lisboahasta el Mar Negro, cruza la comarca por Cepeda, Miranda del Castañar, Casas del Conde, Moqarraz, Monforte de la Sierra, La Aberca, Santuario de la Peña de Francia y Consagro. Siguiendo las dos últimas etapas uno de los más bellos cursos fluviales que puedan encontrarse en toda la península.

La segunda, acompaña el fluir del río Alagón, desde su nacimiento hasta su entrada en tierras cacereñas. A lo largo de doce etapas que unen las localidades de Frades de la Sierra, Endrinal, Montean, El Tornadizo, San Esteban de la Sierra, San Miguel de Valero y nuevamente San Esteban de la Sierra, Santibáñez, Molinillo, Pinedas y Cabaloria.

T&A Recomienda

Dónde Dormir

Hotel Las Batuecas. Ubicado cerca del pueblo milenario de la Alberca e inagurado en la década de los cincuenta del siglo XX, este hotel ha sabido preservar las tradiciones y los espacios naturales en un ambiente de pleno confort.

http://www.hotelasbatuecas.com/elhotel.htm

Villa de Mogarraz Hotel Spa. De características austeras, el hotel preserva el alma de lo tradicional del lugar: materiales nobles, tallados artesanales en madera, bordados, etc. Todo en armonía con un estilo elegante, actual y moderno.

http://www.hotelspamogarraz.com/hotel-villa-mogarraz.php

Dónde comer

Restaurante El Balcón de la Plaza. En la misma Plaza Mayor de La Alberca. Un restaurante  donde podremos degustar magníficas carnes rojas y pescados regados con una de las mejores selecciones de vinos además de embutidos ibéricos de la sierra y quesos de la zona.

http://www.elbalcondelaplaza.com/

Restaurante El Casarito. Apuesta por la cocina serrana más tradicional.
Aquí se preparan las especialidades serranas como antaño, con el mismo método de elaboración y los mismos ingredientes de las recetas de siempre.

http://www.elcasarito.com/elcasarito.html

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