Espeleobuceo Mogotes, las Entrañas de la Tierra

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    Espeleobuceo Mogotes, las Entrañas de la Tierra

    Cuenta Xuan Bello una historia en la que asegura que conoció a un paisano de Tinéu y que, cuando le preguntó qué era lo que más le gustaba de Asturies, éste le respondió sin dudar un solo instante: “el malecón de La Habana al atardecer”.

    Texto: Xesús F. Manteca
    Fotos: Carmen Portilla y Xesús F. Manteca

    Durante los meses de febrero y marzo se llevó a cabo la expedición Mogotes, organizada por ‘Al Filo de lo Imposible’. LA expedición se desarrolló en el Parque Nacional de Viñales, concretamente en la Sierra de los Órganos. Esta zona protegida se encuentra al norte de la provincia de Pinar del Río, la region más occidental de Cuba y que debe su protección al gran valor paisajístico del denominado karst de Mogotes, donde se encuentran algunas de las cavidades subterráneas más importantes de Cuba.

    El motivo principal de este viaje era la filmación de un programa para la serie Al Filo de lo Imposible sobre la historia de las exploraciones de estas cavidades cubanas.

    Los preparativos

    Esto hizo que todos los espeleólogos tuvieran que dedicar la mayor parte del tiempo a la instalación de las cavidades de la forma que hiciera lo más cómodos posible los trabajos de filmación a los técnicos de televisión y que los espeleobuceadores gozáramos de una cierta autonomía para que continuáramos las exploraciones en las galerías inundadas.

    Las esperas en las cuevas de Cuba no tienen nada que ver con las esperas en los gélidos ríos subterráneos de Picos de Europa, cuando se llevan horas metido en agua a menos de 6º C. Pero las confortables condiciones ambientales de las cuevas cubanas no le quitan valor a los trabajos efectuados durante casi 50 años por los espeleólogos cubanos. La falta de medios de todo tipo, desde la iluminación o el transporte hasta la zona donde se encuentran las cavidades, pasando por la alimentación, se solventa con el derroche de imaginación que caracteriza a la sociedad cubana. Aquí se mantiene todavía con gran peso la parte científica de la espeleología. Posiblemente el afán de conocimiento científico espeleológico es mayor en Cuba que la motivación de la simple exploración de cavidades como la practicamos la mayor parte de los espeleólogos europeos. En este aspecto están muy por delante de nosotros.

    Río Cimarrones

    A escasos metros del campamento se encuentra el Nacimiento del Río Cimarrones, que aquí recibe este nombre pero que realmente son las aguas del Río Palmarito sumidas en el Hoyo de los Cimarrones. Éste surge en una amplia poza en medio del bosque pero el cauce continúa unos 100 metros más valle arriba hasta llegar a la pared del Mogote.

    Aquí se abre otra cavidad, la Cueva de la Jaiba, que en su misma entrada tiene un pozo de agua que da acceso a una galería sumergida de agua no demasiado clara. La entrada se abre en un lago abovedado, con agujeros en el techo y paredes que permiten la entrada de luz. La abertura de la cavidad es pequeña, el suelo con piedrecitas y descendente. La cavidad parece una diaclasa, estrecho en el suelo, un poco más abierto por el centro y de nuevo se estrecha en el techo (pero no se veía un carajo). En algunos puntos se abrían grietas en las paredes laterales. A veces era tan turbio que en algunas ocasiones hacíamos círculos. En la última punta que hizo Carmen se metió en una zona de grietas estrechas,aunque no puede asegurar que fuera la continuación buena. Aquí instalamos 135 metros de cordel en dirección al Nacimiento del Río Cimarrones, llegando a una profundidad máxima de 15 metros.

    La poligonal hecha sobre el hilo, muestra un recorrido zigzagueante, pero es porque la única forma de avance en estas aguas turbias es ir pegado a una de las paredes. No se puede decir cuál es el ancho de la galería por esta razón, aunque sí estimamos que es lo suficientemente amplia como para dejarnos navegar sin tropezar demasiadas veces.

    Más tarde se exploró el Nacimiento del Río Cimarrones, donde los 145 metros de línea instalados hasta 18 metros de profundidad parecían dirigirse hacia la cercana Cueva Grande, otra de las cavidades cercanas que actúan de trop-plein (rebosadero) del Río Palmarito en época de grandes avenidas. La idea del equipo era que esta surgencia es una pérdida de los lagos cercanos a la entra da de Cueva Grande y que, por lo tanto, debería de haber una conexión que permitiera pasar a un buceador desde aquí hasta el exterior por el nacimiento del Rio Cimarrones.

    A medida que fueron realizándose las diversas inmersiones nos fuimos dando cuenta de que el piso inundado iba muy por debajo de las galerías activas de Cueva Grande y que además se superponía con la poligonal de las galerías sumergidas de la Cueva de la Jaiba.

    Una vez comprobado esto, hicimos una polygonal exterior que recorriera la pared del mogote y uniera el Nacimiento del Río Cimarrones con la Cueva de la Jaiba y el primer lago de Cueva Grande. El resultado al poner sobre el papel poligonales y profundidades, fue comprobar que la Cueva de la Jaiba y el Nacimiento del Río Cimarrones tenían conductos comunes, así que se decidió intentar la unión de los dos cordeles.

    Para esto entró un buceador por cada sifón y cada uno con un «pato» conectado al chaleco. Estos silbatos subacuaticos hacen el suficiente ruido bajo el agua como para que se escuchen a varias decenas de metros de distancia. Después de más de media hora de inmersión, Carmen escuchó el sonido del pato de Ángel cerca de la etiqueta de 50 metros, confirmando así que estaban metidos los dos en el mismo puré de guisantes y verdura. La turbidez del agua es tal que podrían pasar uno al lado del otro sin verse a no ser que tropezaran uno con otro.
    También en estas galerías había abundante fauna tanto visible como invisible. La visible, peces y camarones, y la invisible, mejor no preguntar.

    Como decía más arriba, el Nacimiento del Río de los Cimarrones surge en medio del bosque y es una poza de unos cinco metros de diámetro que rápidamente gana profundidad. La galería sumergida es una grieta más alta que ancha pero que parece cómoda.

    Por lo menos, uno no se da muchos cabezazos al avanzar. Instalamos el hilo siguiendo el descenso del conducto hasta encontrar un pozo vertical.

    Aquí, una de las líneas se dirige hacia abajo hasta encontrar un culo de saco a 18,6 metros de profundidad y la otra corta el vacío turbio hasta terminar en un estrecho laminador ascendente. Es posible que haya una conexión con Cueva Grande pero las estrecheces de los últimos conductos y la turbidez del agua nos impidieron confirmarla.
    Es más, la sensación que se tenía era que la morfología de la galería era una al entrar y otra al salir, pues nos dábamos siempre más cabezazos al salir que al entrar.

    El sifón terminal de Cueva Grande

    Posteriormente se planteó la inmersión en el sifónterminal de Cueva Grande. Ésta tiene una gran entrada oculta por la vegetación seguida de galerías de gran volumen, que enseguida llegan a la serried e lagos. Los lagos están separados unos de otrospor grandes dunas de arena y ocupan unos 300metros de galería. Al final de ellos llegamos al iniciode la parte fósil de la cavidad, donde abandonamosel curso activo.

    La zona superior tiene aun más barro que la activay colonias de murciélagos bastante más grandesde lo que estamos acostumbrados a ver. Tras descender un pocete de 8 metros para alcanzar otravez el río y abandonarlo posteriormente subiendo una rampa de roca negra llegamos al sifón.

    Es un lago de agua aparentemente sin circulación en el fondo de una rampa de arena y arcilla.
    En una primera inmersión de reconocimiento con una botella encontré lo que parecía una galleria orientada a 150º N, la dirección que nos llevaría al Hoyo de los Cimarrones.

    Con estas perspectivas, al día siguiente metimos en Cueva Grande material para dos buceadores.

    Tras equiparme con los pies enterrados en el barro continué la exploración. La galería encontrada el día anterior es una grieta que termina 20 metros de línea más allá. Continuo buscando y encuentro otra grieta que parece más prometedora. Tras otros 20 metros de línea, la grieta se transforma en un tubo de presión ascendente hasta salir a una campana. Esta es el fondo de un pozo de paredes verticales sin más continuación sumergida.

    El pozo tiene en su parte superior comunicación con la sala del lago por lo que Ángel ve el resplandor de mis focos reflejados en el techo,ya que se encuentra varias decenas de metros por encima del lago explorando una galería desconocida para el equipo vasco-cubano. Después, buceé durante casi una hora por el fondo del lago haciendo radiales con la línea buscando una posible galería. El fondo, a 12 metros, es una rampa de barro y arena que deja sólo filtrar el agua y en algunas paredes se adivinan estrechas grietas que no permiten el paso.

    Los cambios de morfología a los que se ven sometidas estas cavidades a causa del aporte de sedimentos podrían ocultar la existencia de conductos sumergidos que se dirijan al Hoyo de los Cimarrones.

    El último intento de encontrar el camino hacia los sumideros se hizo en los lagos superiores del curso activo. Carmen buceó varias veces a la búsqueda de alguna galería sumergida.

    El fondo de estos lagos esta formado por estrechas grietas y bancos de arena a una profundidad media de 8 metros. La turbidez del agua le obligó en muchas ocasiones a hacer este reconocimiento palpando las paredes e intentando intuir desde dónde circulaba la tenue corriente de agua.

    Ya que no podemos remontar la red, intentamos descenderla desde el Hoyo de los Cimarrones.

    El cauce que recorre el Hoyo de los Cimarrones tiene unos 8 metros de ancho y 3 metros de profundidad y ahora está seco. Aun así, estas dimensiones no son suficientes para evacuar el agua que surge de Palmarito, produciéndose inundaciones tales en el valle, que los guajiros tienen que sacar de allí al ganado para que no se ahogue.

    La cavidad que nos interesa es la marcada como CI-5. La entrada es grande y la sigue una galleria de amplias proporciones que después de recorrerla durante 300 metros, tiene una curva muy acentuada y se hace más grande, con una sección de más de 10 metros de diámetro. La galería sigue así más de 300 metros hasta llegar al sifón.Todo el conducto tiene grandes acumulaciones de barro, arena y madera. El sifón está precedido de una poza de agua oscura y hedionda.

    Durante una exploración de reconocimiento de 58 minutos Ángel explora tres cortos y poco profundos sifones intercalados con galerías aéreas.

    Esto nos hace renacer la esperanza de que quizá sea posible intentar la conexión. Tres días después volvemos a hacer una nueva inmersión. Esta vez los buceadores seremos Ángel y yo. El primer sifón tiene el agua muy turbia y varios troncos de gran diámetro atravesados. A partir de aquí el agua se vuelve más clara y vemos que la morfología de la serie de sifones es una red de fracturas que dan lugar a galerías aéreas laberínticas e inundadas por las que nos desplazamos nadando.Por esta razón es necesario montar hilo también en superficie.

    Exploramos 6 sifones y gastamos en total más de 400 metros de cordel. La última campana alcanzada tiene la paredes cubiertas de barro y accedemos a ella por el único conducto que hay.Pensamos que salimos a un campana que es un lateral de la red de fracturas y que es posible que la galería principal continúe en otra dirección.
    Tras tres horas y media de exploración estamos en el final del cordel y salimos con muy pocos vatios de potencia en los focos. Estamos más cerca de las surgencias de Pan de Azúcar pero dejaremos la posible conexión para otros exploradores.

    En la Sierra de San Carlos

    Una vez terminados todos los trabajos de exploración y de filmación en Pan de Azúcar, la expedición se dirigió a Pinar del Río, donde permanecimos durante dos días grabando varias cosas para el programa. No obstante, nos fuimos a hacer una inmersión a una importante surgencia de la Sierra de San Carlos. El paisaje de esta sierra es semejante a la zona de Viñales pero más bonito. Tiene más desfiladeros y la sierra parece bastante más salvaje.
    La fuente, que recibe el nombre de Surgencia de Mal Paso, se abre bajo la carretera de Luis Lazo a Guane y sus aguas se unen inmediatamente al cauce del Río Cuyaguateje. Evelio Balado, ‘el Profe’, nos comenta que es el único acceso a la gran red subterránea que se adivina en esta zona de la Sierra de San Carlos.

    En este tiempo está muy seca y hay que bajar varios metros para encontrar el agua, limpia pero embalsada. En la superficie flotan restos de tubos, pues parece ser que tomaban agua de aquí con una bomba para abastecer a los pueblos cercanos. Las paredes están limpias y no desprenden mucho barro. Ángel y yo nos preparamos para bucear y encontramos que el extremo del lago es un culo de saco.A 4 metros de profundidad comienza una rampa de piedras que conduce a una bifurcación de varias galerías que cierran a los pocos metros de línea. La rampa continua descendiendo hasta 15 metros y en esta cota comienza a subir. Las burbujas corren por el techo y eso es señal de la existencia de una posible campana.,pero tras el ascenso de las burbujas se desprenden enormes nubes de barro que enturbian totalmente el agua. En estas condiciones el ascenso queda interrumpido en un tubo sin salida y creemos que no merece la pena arriesgar más. Se han instalado unos 50 metros de línea. La vuelta al exterior se hace sin ver la mano delante de la máscara.

    Última excursión

    Finaliza nuestra estancia en Pinar del Río no sin antes despedirnos en una fiesta yoruba de nuestros amigos del C.E.P. Ya en La Habana, donde filmamos varias cosas, aprovechamos las tardes para desplazarnos a una casimba cercana a San Esteban de los Baños. Esta cavidad recibe el nombre de Casimba de Juanelo Piedra porque antes de la revolución, la finca donde se encuentra la cueva pertenecía a este hombre. El paisaje es muy distinto a lo que vimos en la zona occidental, una gran llanura cubierta de espinos y matorrales.

    Nos acompaña Enrique del Valle Iglesias, espeleobuceador cubano que suple con ingenio la falta de material, y que lleva varios años explorando nuevas galerias en esta cavidad, aunque las primeras inmersiones en esta cueva con equipo autónomo se remontan a los años sesenta.

    La entrada original está compuesta varios agujeros en el terreno que, a su vez, es el techo de una sala ocupada en parte por un lago. En el siglo pasado ensancharon uno de los agujeros y tallaron varios peldaños en la roca para bajar a la sala, que tiene unos 25 metros de ancho y unos 70 de longitud.

    El techo esta lleno de cristalizaciones y abundan las formaciones, algunas sumergidas en el agua, puesto que esta cavidad es similar a los cenotes de Yucatán, cuevas fósiles inundadas poste riormente por un ascenso del nivel freático de la zona. El agua es tan transparente en este punto que parece que no la hay.

    Escogemos la galería de la izquierda, la que ha explorado Enrique últimamente.El agua tiene una visibilidad de más de 20 metros y las paredes están cubiertas de formaciones blancas. Es grande pero a los 50 metros de cordel tiene una gatera fácil.

    Sería más sencilla con botellas más pequeñas, pero nosotros vamos equipados con botellas chatas de 12 litros. El agua no se enturbia ni siquiera en la gatera, después la galería sigue estrecha pero cómoda y cada vez hay más formaciones.Finaliza en un pasaje estrecho, con barro, y donde hay peligro de que caiga el techo. La otra galería es enorme, espectacular. Una gran sala sumergida seguida de una galería de más de 10 metros de ancho. También aquí las paredes están cubiertas de formaciones: coladas, estalactitas,excéntricas, etc. Después de volar unos 100 metros (el cordel instalado está sin marcar), salimos a una campana. La continuación es un paso estrecho forzado por espeleobuceadores franceses pero no se sabe qué hay más allá. Evidentemente, con las botellas que llevamos es imposible continuar, pero pensamos que la cavidad todavía tiene posibilidades de exploración. Algunos no estamos acostumbrados a esto. Es volar sobre las Puertas del Cielo.

    Dos días después nos despedimos de nuestros compañeros cubanos y cruzamos de vuelta el Atlántico. Por suerte, y a pesar de las aguas de los ríos de Pan de Azúcar, no nos infectamos con nada y volvimos a casa morenos, sanotes y muy contentos por nuestra experiencia en la Perla del Caribe. Espero que algún día volvamos. Ah, retomando la historia que cuenta Xuan Bello…»aquel paisano hizo algo de dinero, poco, pero al regresar a casa le quedó,como a muchos asturianos esa sensación de tener,ya para siempre, los sueños en una isla del Caribe”.

     

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