ESTRASBURGO. Lo que Alsacia esconde

ESTRASBURGO. Lo que Alsacia esconde

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En el valle del Rin, tierra de disputa histórica entre dos grandes núcleos de poder, es hoy una hermosa ciudad que simboliza el encuentro de Europa. Heredera de tradiciones culturales propias, con reminiscencias francesas y alemanas, sintetiza una visión culta, de elevado nivel de vida y respetuosa con la tradición.

Por Ángel Carro

La bella y agradable región de Alsacia, punto de encuentro de las culturas latina y germánica,

está rodeada de los montes Vosgos y el río Rhin, a lo largo del cual ha encontrado la frontera

franco-alemana la solución final a sus disputas.

La próspera y cosmopolita Estrasburgo es la capital de la región, con algo más de 400.000

habitantes fue elegida en 1949 sede del Consejo de Europa y, más tarde, del Parlamento

Europeo, tratando de convertir Alsacia en el símbolo de la esperanza de convivencia y

cooperación franco-germánica y paneuropea.

Su nombre, de origen alemán, está relacionado con su tradición como punto de encuentro de

las rutas fluviales y terrestres que unían el norte de Europa con el Mediterráneo y centro

Europa con el Atlántico.

Desde tiempos pasados ésta región ha vivido momentos de tensión y ha pertenecido en unas

ocasiones a Francia y en otras a Alemania. Tras el Tratado de Westfalia y hasta la Revolución

Francesa, Alsacia tuvo mayor contacto con Francia que con Alemania, pero el paso del tiempo

hizo poco para amortiguar las aspiraciones alemanas sobre la región, conocida en alemán

como Elsass. Tras la humillación francesa en la Guerra Franco-Prusiana Francia se vio obligada

a ceder Alsacia al Segundo Reich, pero tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra

Mundial, la región fue devuelta a Francia. En 1940 se anexionó nuevamente a la Alemania nazi

aunque después de la Segunda Guerra Mundial, Alsacia volvía a pertenecer a Francia.

Para recorrerla

Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, Estrasburgo es una ciudad que se debe descubrir

a pie; sus animadas plazas, sus concurridas zonas peatonales y sus calles llenas de alto nivel

la convierten en un paraíso del paseante. El centro, conocido como “la grande ile” o gran isla,

se sitúa entre los brazos del Ill. Este afluente del Rhin dibuja una elipse insular que contiene el

corazón histórico de la ciudad, desde el primer campanario romano hasta los elegantes

palacetes del siglo XVIII. La superficie de la isla, en torno a las 83 hectáreas, reúne una

sorprendente concentración de obras maestras arquitectónicas. Entre ellas, la catedral de

Notre Dame; los Puentes Cubiertos, el Palacio Rohan y todos los otros testigos notables de la

vida civil y religiosa de una ciudad con más de dos mil años.

Icono cultural francés

Siendo la ciudad cuyo presupuesto en cultura sigue inmediatamente a la capital Parisina, es

imposible no encontrar alguna actividad cultural durante los 365 del año: una ópera, más de

veinte teatros incluyendo el Teatro Nacional de Provincia, nueve museos, cafés-teatro, clubes

de jazz o salas de música, sin olvidar el reciente Centro Europeo, instalado en una antigua

lechería, permiten que Estrasburgo ofrezca una rica paleta cultural.

Festivales como el de Música Contemporánea o el Festival Internacional de Música, más

clásico, han logrado una fama importante en Europa. En verano, espectáculos al aire libre,

conciertos, reuniones poéticas, iluminaciones de la catedral y sus calles adyacentes forman

parte de un programa sumamente variado, sirviendo de alegría a los estrasburgueses y a los

turistas.

La Plaza de la Catedral es el punto de partida privilegiado de todos los recorridos,

antiguamente, mercados de cerezas, panes y harapos tenían lugar aquí cada día, hoy en día es

el foco de una animación perpetua atraída por la atracción del grandioso edificio. Otras dos

obras merecen una atención particular, la primera es la casa Kammerzell, la más grande y la

más decorada de las casas de entramados de Estrasburgo, con una fachada de setenta y cinco

ventanas cuyos marcos labrados en madera representan personajes de la Biblia y de la

mitología.

Poco más lejos, frente a los pórticos occidentales de la catedral, podemos descubrir la antigua

“Farmacia del Ciervo”, fechada en el siglo XIII, convertida hoy en día en la “Boutique Culture”

donde poder adquirir entradas para conciertos, espectáculos de teatro, festivales, etc.

La catedral gótica de Notre Dame, prodigio del gigantismo con apariencia delicada e incluso

frágil, una de las maravillas arquitectónicas europeas, es visible gracias a su torre de 142

metros desde cualquier punto de la ciudad. Apoyada sobre los cimientos de una antigua

basílica romana necesitó más de tres siglos para ser acabada en 1439. Su altura hizo de

Nuestra Señora de Estrasburgo el edificio más alto de la Cristiandad hasta el siglo XIX cuando

los campanarios de Ulm y Colonia la superaron.

Su pórtico principal relata la pasión de Cristo con minucias grotescas de los escultores de la

Edad-Media. En el segundo piso, el rosetón de dieciséis pétalos realizado por Erwin de

Steinbach ofrece el aspecto de una joya engastada en un anillo precioso. En el interior, su

famoso reloj astronómico de 30 metros de altura y construido a finales del siglo XVI anuncia el

mediodía solar a las 12:30 con el juego de sus autómatas, el canto y aleteo del gallo y la

procesión de las cuatro edades de la vida desfilando delante de un ángel que da la vuelta a un

reloj de arena cada cambio de hora.

Canales de ensueño

Siguiendo las callejuelas en dirección a los canales nos encontraremos con el majestuoso

Palacio Rohan, construido a mediados del siglo XVIII como residencia oficial de los suntuosos

obispos de la ciudad.

Desde aquí continuando el agradable paseo a orillas del río llegaremos a la “Petit France”,

auténtica joya estrasburguesa, atravesada por callejuelas estrechas, canales y esclusas

podemos definirla como un pueblo de ensueño. Las casas de entramado de madera,

conservadas con meticulosidad y adornadas con espesas matas de geranios atraen a gran

cantidad de visitantes, a pesar de lo cual la zona consigue conservar el ambiente y el encanto

de un verdadero barrio alsaciano.

Sobre la plaza Benjamín Zix, corazón del antiguo barrio de curtidores, quienes aprovechaban

las techumbres de las casas con anchos vanos para facilitar la ventilación de los áticos donde

secaban las pieles, encontramos la “Maison des Tanneurs” donde albergaba la sede de aquella

corporación.

Podemos seguir el paseo atravesando el puente giratorio que se abre al pasar las

embarcaciones llegando a los Puentes Cubiertos señalados por cuatro torres medievales,

vestigio de una cintura de fortificaciones donde se hallaban ochenta torres similares. 

Uno de los principales edificios, mandado construir por Luis XIV después de la incorporación a

Francia en 1681 para reforzar las antiguas fortificaciones medievales es el dique Vauban. Se

trata de un puente-esclusa, el cual permitía inundar la parte sur de la ciudad en caso de

invasión. Actualmente, el edificio está acondicionado como terraza panorámica con excelentes

vistas de la ciudad.

Estrasburgo es también un lugar privilegiado como punto de partida para conocer el territorio

de Alsacia, con sus magníficos lugares, y el de la vecina Selva Negra, con sus bellas montañas

cuajadas de bosques y praderas.

T&A Recomienda

Regent Petite France Hotel. En el centro de Estrasburgo, en el corazón del barrio de la Petite France y a orillas del Ill, encontramos este lugar lleno de historia sin renunciar a la comodidad y el diseño. Aparte de su originalidad, las vistas son espectaculares.

http://www.regent-petite-france.com/fr/index.php

Hotel Aux Trois Roses. Un hotel de gestión familiar, donde las habitaciones se han diseñado para ser un acogedor y alegre “hogar lejos del hogar”. En este ambiente tan especial, hay momentos para el relax en su espectacular sauna o disfrutando de sus suculentos desayunos alsacianos.

http://www.hotel3roses-strasbourg.com/UK/index.php?p=presentation

Dónde comer

Restaurante de Gurtlerhoft. Es una meca de la gastronomía en Estrasburgo. Está situado en el corazón del casco antiguo, y ofrece un lugar auténtico y acogedor, donde se puede disfrutar de la auténtica comida de Alsacia.

http://www.gurtlerhoft.fr/

 Au Crocodile Restaurant. Según cuenta la leyenda, un marinero narró al propietario de este lugar sus hazañas por el Nilo. Siglos después, su espirítu perdura en este elegante y moderno restaurante. Comida Francesa con toques delicados de influencia germánica.

http://www.au-crocodile.com/

Cómo llegar

La compañía aérea Vueling tiene vuelos directos desde Barcelona.

http://www.vueling.com/es/

Para más información visita 

http://es.franceguide.com/guia-practica-de-francia/prepare-su-estancia/Atout-France.html?NodeID=125&EditoID=68925

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