Fuerteventura, la Isla del Sosiego

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    Fuerteventura se ubica al sur de Lanzarote, y la separan menos de cien kilómetros del continente africano. Es una de las siete islas que conforman la comunidad autónoma de Canarias.

    Por J.C. Varas

    Conocida como isla majorera, Fuerteventura es un vergel, un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza y de la playa en su estado más pristíno. Por suerte, no ha sufrido en exceso la explotación de su litoral por la industria del turismo, conservando, a lo largo de sus más de doscientos sesenta kilómetros de litoral, innumerables playas de fina arena dorada, separadas entre sí por abruptas formaciones rocosas que componen indómitos acantilados que no podemos perdernos. 



    Os aseguramos que no tendremos ningún problema a la hora de encontrar una playa de la que poder disfrutar casi en exclusiva. Valga como ejemplo las playas vírgenes de Corralejo, la salvaje de Aljibe o la de Sotovento de Jandía, con once kilómetros de longitud y un kilometro de anchura en algunas zonas, situándose entre las mejores del mundo. Además, sus costas son ideales para la práctica del surf, submarinismo y muchos otros deportes acuáticos.

    Sin embargo si lo que te apetece es descansar de la playa, visita la original capital de la isla, Puerto del Rosario, donde podrás admirar su arquitectura colonial, y Betancuria, el núcleo de población más antiguo de todo el archipiélago canario y que conserva interesantes vestigios de la civilización guanche. Indaga por sus tiendas y no te marches sin comprar queso, en Fuerteventura se produce uno excelente de cabra con denominación de origen, o los archiconocidos bordados tradicionales del pueblo de Lajares.

    De la mano Naturaleza 

    Tiene esta isla a modo de característica principal su diversidad de ecosistemas, que incluyen desde zonas desérticas hasta hábitats costeros y marinos. Medios que tienen como especies animales más representativas a calderones, delfines y tortugas de mar, que desovan en las playas de arena fina y blanca donde su cáracter primigenio aporta un requisito imprescindible para su anidación.

    Una isla que, por sus especiales características, hoy en día se ha volcado en el turismo debido a su enorme potencial.

    La comunicación de Fuerteventura con el resto del archipiélago y con Península Ibérica se realiza pricipalmente de dos formas; por vía maritima, a través de líneas regulares de ferrys, y por vía aérea, mediante  su pequeño aeropuerto internacional.

    El ambiente y medio natural de esta isla le ha hecho valedora del apelativo de ‘isla de la tranquilidad’

    Turismo Rural y Cultural

    Se encuentra Puerto del Rosario, capital de fuerteventura, en el litoral costero Este, considerada la ciudad canaria más próxima al continente africano. De origen bastante reciente, los edificios de sus calles lucen una arquitectura de clara influencia africana que se fusiona con las altas edificaciones de clara influencia modernista y criolla.

    No obstante en la capital todavía se conservan antiguas construcciones como la Iglesia de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad y muy venerada por la población.

    Para nuestro tiempo de ocio y entretenimiento tiene esta población excelentes playas de fina arena como las de Jarugo, Puerto Laja y Playa Blanca. Esta última con el aliciente añadido de levantarse en su término el bello Parador de Turismo, un edificio de estilo colonial con ciertas connotaciones de antigua fortaleza, y de ser una de las más completas para practicar deportes como el kitesurf y windsurf.

    Otras poblaciones de este municipio con edificios de interés son: Casillas del Ángel, sita en un amplio llano donde se alza la Iglesia de Santa AnaLa Ampuyenta, con la Ermita de San Pedro de Alcántara, y La Matilla, con una ermita al más puro estilo canario.

    Nuestro recorrido por la isla del sosiego nos lleva hasta interesantes localidades como La Oliva, llamada así porque su primer asentamiento estuvo en medio de un amplio olivar que se localizaba al norte de la isla, en la zona denominada ‘Malpaís de Arena’. Merece destacar de este núcleo poblacional su amplio patrimonio monumental y arqueológico, entre el que destacan la Casa de los coroneles y el yacimiento de la montaña Tindaya.

    De carácter marinero es la localidad de Cotillo, que ha mantenido esta ancestral actividad relacionada con el mar pese a la influencia  marcada del turismo en la zona.

    En medio de las dunas se levanta Corralejo, una población que tiene frente a sus aguas el Parque Natural de Corralejo y de Lobos, un pequeño islote único en naturaleza. Una zona toda ella de aguas claras con playas como la de Médano, Los Matos o Alzada, sorprendentes por sus espectaculares dunas que marcan la orografía del paisaje.

    También en el centro de la isla se asienta el municipio de Antigua, destacando por los típicos molinos de viento que dan vida y embellecen el paisaje.

    Para pasar un día de playa no hay nada mejor que acercarse hasta el municipio de Pájara, un extenso litoral con más de setenta kilómetros de dorada arena bañada por las  cristalinas aguas del océano.

    Otro lugar de  visita obligada en esta isla es la península de Jandía, localizada en la punta sur costera y declarada Parque Natural por la riqueza de sus paisajes, en el que se fusionan formaciones de carácter volcánico con extensas playas de fina arena. Comprende esta zona dos partes de gran demanda turística: el Valle de Cofete, con su misteriosa historia vinculada a la Alemania nazi, y Morro Jable, con su playa y refugio pesquero-deportivo.

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