Inicio Europa Jaca, Historia y belleza en el Pirineo

Jaca, Historia y belleza en el Pirineo

2382
0
Compartir

En pleno Pirineo Aragonés, la localidad de Jaca nos ofrece un sinfín de opciones para disfrutar  al máximo de unos días de relax en un paraje incomparable. Historia, cultura y toda la belleza de los Pirineos, dotan a esta tierra de un atractivo especial que podemos descubrir caminando por sus montes, llenos de tradición jacobea.

Por Enrique Guerrero

Situada en el Pirineo Aragonés está enclavada una ciudad de gran belleza, con una importancia vital en la historia y cultura de Aragón. En efecto, la fama que Jaca ha tenido durante siglos, ha provocado que la historiografía nacional haya intentado buscarla orígenes más o menos creíbles según los criterios que han imperado a lo largo de los siglos.

El más curioso de ellos se escribió en el siglo XVI, cuando el cronista imperial Florián de Ocampo opinaba que el capitán griego Dionisio Baco (de sobrenombre Yaco), fundó la localidad allá por el año 1325 a.C. Al parecer, Florián de Ocampo se basaba en las palabras del famoso maestro Alonso de Nebrija, en Alcalá de Henares, para formular esta teoría.

En cualquier caso, los restos encontrados, además de las pruebas recuperadas por los estudiosos, nos remontan al primer milenio a.C., cuando ocupa este territorio el pueblo ibérico de los jacetanos o iacetanos, que acuñó una moneda con el nombre de I.A.C.A, y que dominó un amplísimo espacio que iba desde el Pirineo hasta Huesca.

Fue un pueblo dedicado al pastoreo, con una agricultura complementaria en manos de las mujeres, que tenían en la actividad guerrera una importante solución a sus problemas económicos.

En el año 194 a.C., las tropas romanas asediaron  la ciudad-fortaleza de los iacetanos, las tácticas de engaño del posteriormente Sacro Imperio dieron sus frutos, resultando victoriosos sin demasiados problemas. A partir de ese momento, desde Jaca los romanos ejercerán un importante control sobre los caminos y la economía de este territorio.

 La ciudad cumplió entonces la función de vigilancia de los caminos del Pirineo, además de ser la residencia de una población de profesionales liberales- se han encontrado restos de instrumental quirúrgico en la zona- que atenderían las necesidades de los habitantes de la comarca.

Desde el siglo IV d.C., la fortaleza comenzó a languidecer como consecuencia de los bandoleros y por la crisis que esto provocó en el comercio, por lo que la vida en Jaca se redujo ostensiblemente.

Apogeo de la ciudad  

Mucho tiempo después, en el siglo X, el conde aragonés Galindo Aznárez II decidió anexionar todas las tierras que se extendían al oriente del valle de Echo, y conquistó el territorio del río Aragón. A partir de ese momento la dinastía condal aragonesa se vincula a la meseta jacetana y comienzan a establecerse en ella, dando inicio a una época de esplendor cultural y económico para la villa de Jaca.

En 1077, el monarca concede el famoso Fuero, y en él escribe que desea “constituir una ciudad en mi villa que es Jaca”. Tarea en la que quiere contar con la ayuda de hombres libres y comerciantes, que acabarán convirtiendo a la antigua villa agrícola en una ciudad comercial y cortesana, residencia de los reyes de Aragón y centro clave en el Camino de Santiago. Éste fue el verdadero pistoletazo de salida, el impulso que hizo que Jaca comenzara su despegue.

Así pues, la ciudad comenzó a crecer y a ganar importancia. La zona eclesiástica de San Pedro y la zona residencial de las actuales Benedictinas sirven como punto de partida, teniendo muy presente la idea de la ciudad octogonal romana, para comenzar a trazar nuevas calles y ordenar las manzanas entorno a sus dos ejes principales, que son la calle Mayor y el vial formado actualmente por las calles Zocotín y Ramón y Cajal; este eje lleva al barrio meridional de la iglesia de Santiago, en el que viven algunos comerciantes y acuden los peregrinos jacobeos. Rodeando todo el conjunto, una imponente muralla que contribuyeron a levantar todos los hombres libres que decidieron vivir en la primera capital de Aragón.

De aquellos tiempos, que fueron a la vez los momentos de costosa expansión militar y época  de fértil actividad intelectual, nos han quedado contados objetos personales y algunos monumentos singulares entre los que, sin duda alguna, adquiere mayor protagonismo la catedral de Jaca. Un edificio emblemático y considerado por todos los estudiosos como un punto de obligada referencia para entender el estilo románico. El primer estilo propiamente europeo, y sobre el que algún hispanista ha llegado a intuir que “el alma de Jaca es su catedral”. Dicho edificio fue declarado Monumento Nacional el 3 de Junio de 1931.  

Camino de Santiago

Gracias a su situación geográfica, múltiples son los caminos que atraviesan Aragón en dirección a Santiago.

El camino tradicional o francés, que cruza los Pirineos; el camino catalán, que recorre Aragón de este a oeste, y el camino valenciano, que asciende por las serranías turolenses hasta el valle.

El continuo fluir de extranjeros ha ido convirtiendo a Aragón en una tierra abierta a todos los peregrinos. El camino francés es el más antiguo y mejor conservado, y de él existe una ruta principal con múltiples ramales. Su desarrollo condicionó el crecimiento de Aragón, y se halla jalonado por bellos parajes y hermosos y antiguos monumentos de la Edad Media.

Esta vía es el trayecto común para los peregrinos desde que se alcanzan las altas cotas del puerto de Somport y su cercano enclave de Canfrac. Estamos, en fin, ante el conocido como camino francés, el más utilizado por todos aquellos que peregrinan hasta Santiago y que no pueden eludir la majestuosa Jaca.

De hecho, esta ruta fue utilizada por la inmensa mayoría de peregrinos hasta el siglo XII, cuando los caminantes franceses optaron por el paso de las vecinas tierras navarras, por Roncesvalles. Dos sendas a las que se unen esas otras con un carácter más secundario  que iban por los valles de Tena- Gállego, Ara, Cinca o Ésera.

Infinidad de rutas

Estamos, pues, ante una zona de gran importancia histórica y de larga tradición jacobea, que con el tiempo ha visto como su entorno se ha convertido en ideal para los amantes de la naturaleza y el senderismo. El Camino de Santiago ha permitido que, siglo a siglo, se hayan abierto caminos a través de los bosques y puertos de la región, que ahora podemos disfrutar para admirar en todo su esplendor una zona de gran belleza donde Jaca es el principal exponente. Y es que en Jaca y sus alrededores, encontraremos infinidad de rutas para alejarnos de la rutina practicando el senderismo.

Además, no hay excusas a la hora de caminar en estas tierras; la mayoría de las rutas son de duración media y el desnivel al que nos enfrentaremos se puede catalogar como suave, ya que fijan su objetivo en recorrer valles, visitar ibones y contemplar las espectaculares formaciones rocosas del Pirineo Aragonés. Ciertamente, un paisaje que merece la pena visitar y que está alcance de todos.

En cualquier caso, es bueno tener en cuenta algunos consejos para los que decidan adentrarse en estos caminos:

La planificación, como en todo este tipo de actividades, es fundamental, por lo que hacerse con un mapa y estudiarlo, aunque sea por encima, antes de comenzar la marcha es primordial. El uso de la brújula y un altímetro también es importante, puesto que nos ayudará a encontrar el rumbo perdido por cualquier circunstancia, aunque si llevamos cuidado, esto no debe ocurrir. Por otra parte, estas sencillas medidas pueden hacer que nuestra caminata sea totalmente satisfactoria, ya que la técnica “seguir al grupo” sin saber muy bien a donde se dirige, puede no llevarnos a buen puerto…

Recorridos por los Pirineos

En resumen, podemos decir que estamos en un entorno en el que tenemos multitud de posibilidades para montarnos nuestras propias rutas. Aunque aquí te damos algunas opciones como las que recorren zonas como el Rincón de Ripera, la Faja de Pelay, la Faja Luenga, Lescún, la vuelta al Midi o la Faja de las Flores.

Para estas excursiones, catalogadas como de media montaña, necesitarás un equipo mínimo de senderismo, con botas de montaña, una mochila de ataque, ropa de abrigo como un jersey o un gorro contra el frío (dependiendo de la época del año), un corta vientos, gafas de sol, protección solar, víveres  y agua.

En algunos casos tampoco puede venirnos mal equiparnos con unos bastones telescópicos para ayudarnos en alguna que otra pendiente que se nos atraviese. Por otra parte, en las temporadas de invierno, es recomendable llevar crampones, piolets o raquetas, porque la nieve puede hacer acto de presencia.

Así pues, no hay excusas, no hace falta ser un montañero, ni tener una preparación física especial, para afrontar el reto de conocer los espectaculares paisajes y los bellos caminos que confluyen en esta villa medieval.

 T&A Recomienda

Dónde dormir

Hotel ChaletPuigdefabregas. Un hotel coqueto y acogedor con un trato muy familiar. Un ambiente hogareño en pleno corazón de la villa. Excepcional para amantes de la tranquilidad.

http://www.hotelchaletpuigdefabregas.com/hotel.html

Hotel & Spa Real Jaca. Se encuentra en una zona tranquila de Jaca, un enclave perfecto para relajarse y disfrutar de un pintoresco paisaje. Céntrico hotel con cómodas habitaciones y servicios que satisfacen todos los gustos.

http://www.hotelrealjaca.com/

Dónde comer

Mesón de Castiello. Comida casera y tradicional con toques modernistas. Su especialidad son las migas y el adobo al estilo de la abuela. Excelentes menús del día.

http://www.hotelcastiellodejaca.com/salones.aspx?lang=SP&idHotel=1320

Restaurante Casa Pío. Ubicado en Castiello de Jaca, son especialistas en comida casera, a la brasa y de mercado. Un excelente lugar para disfrutar de un excepcional paisaje. Buena calidad-precio.

http://www.restaurantecasapio.com/

 

Para más información visita

http://www.jaca.com/turismo.htm

http://www.turismodearagon.com/web/

 

 

 

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here