La Isla Fraser, Queensland– Australia

La Isla Fraser, Queensland– Australia

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La visita por Nueva Zelanda fue la visita de un país de belleza natural y actividades sin parar y aunque no tuvimos suficiente tiempo de visitar Australia, nos permitimos al menos una última aventura antes de volver a casa en estas tierras del sur del hemisferio.

Por Melody Martínez Davidson

Volvimos a Auckland, donde tomamos el avión destino a Brisbane, en Queensland, y allí condujimos hasta la Bahía de Hervey donde nos prepararon para pasar 3 días y 2 noches en una isla sin ningún tipo de acondicionamiento, donde nos teníamos que valer por nosotros mismos. ¿Podríamos hacerlo? ¿De eso no nos cabía ninguna duda!

Aventura y superviviencia

Había que visitar Fraser, principalmente porque estábamos demasiado cerca de la isla de arena más grande del mundo con sus 1630 km2 como para no hacerlo. Se considera que 230 especies de aves y 25 especies de mamíferos viven en la isla de forma natural, y se permite el acceso al turismo pero sólo aceptan que tienen que parecer invisibles y entienden que el ecosistema de la isla debe mantenerse lo mas natural posible.

Todo es aventura en la isla Fraser
Todo es aventura en la isla Fraser

Como a Fraser sólo se puede entrar con coches 4X4, la empresa que organiza los tours junta a nueve personas para que formen un equipo. Estas nueve personas se juntan la noche antes de tomar el ferry y les hacen ir al supermercado a comprar comida y bebida para los 3 días, además de preparar el coche con los utensilios de comida y camping necesarios para el viaje. Es una aventura en toda regla porque allí no hay quien te pueda ayudar, así que nos tomamos algo juntos antes de irnos a descansar la noche anterior para ir conociéndonos. La mañana siguiente nos montamos todos juntos en un 4X4 durante 3 días nos gustase o no… Empezaba la aventura.

El mejor consejo que te pueden dar son las playas por las que no puedes pasar durante las horas que hay marea alta. Si estás en la zona a la hora incorrecta, te encuentras varado y en los peores casos, arrastrado por el agua a la mar profunda. La organización de lo que se hacía durante los 3 días era muy importante debido a las restricciones horarias que teníamos.

La aventura de conducir en Fraser
La aventura de conducir en Fraser

Exploración total

La isla se compone de 40 lagos dunares de agua dulce ,que era donde nos íbamos refrescando durante los 3 días. Varios de los lugares por los que pasamos incluían la playa de las 75 millas desde donde se puede divisar arena hasta el infinito. El agua se veía maravillosa pero habíamos sido preavisados de que había muchos tiburones tigre y, como no son los mamíferos más amistosos del mundo marino, decidimos con nuestro viaje sin parar demasiado.

El arroyo Eli se encuentra por la zona, donde se empujan 4 millones de litros de agua clara y dulce al mar cada hora. Hay que tener mucho cuidado con el coche por zonas donde se acumula mucha agua, así que mientras esperábamos a que se redujese el flujo aprovechamos para hacer un picnic. Clarísimamente no éramos los únicos con ganas de comer ya que se nos acercó a la mesa un lagarto de dos metros de largo que se paseaba tranquilamente alrededor de la mesa. El susto inicial no nos lo quitó nadie, pero nos dimos cuenta después que no nos iba a atacar así que nos tranquilizamos. Eso sí, recogimos las cosas y nos marchamos a buscar una zona donde acampar la noche.

Kilómetros de costa en la ínsula
Kilómetros de costa en Fraser

Dormir en sacos dentro de tiendas de campaña nunca ha sido mi fuerte pero, al no tener opción, te adaptas lo mejor que puedes. Eso si, cerramos la cremallera lo mas fuerte que pudimos no fuese a querer hacernos una visita el primo del lagarto gigante que nos había visitado a la hora de la comida.

El siguiente día queríamos visitar el Lago McKenzie, el lago más grande de los 30 que albergan esta isla. Está a 100 metros de altitud sobre el nivel del mar y tiene unos 5 metros de profundidad. El agua es cristalina al ser exclusivamente agua de lluvia, no tiene manantial subterráneo ni arroyo que la alimente. El agua sobre las arenas blancas es una vista indescriptible que te llena de paz y tranquilidad. Aquí aprovechamos el día para bañarnos (que no nos venía mal por el calor tan incipiente que hacía) y descansar.

Tras disfrutar del día nos fuimos a Central Station que es una zona donde podíamos acampar y pasar la noche. Es importante siempre acampar en zonas de camping porque están valladas para que no pasen los dingos, animal muy asiduo de esta isla que es conocido por su negra leyenda de agredir a niños y bebés en el pasado.

En nuestro último día de aventura en la isla Fraser nos acercamos al único lago con peces de la zona, el lago Wabby. Las dunas que lo rodean se dice que terminarán por comerse este lago dentro de un siglo ya que tapan la entrada de agua nueva al mismo. El agua es algo menos apetitosa que la del lago Mckenzie porque es verde pero sigue siendo una zona agradable gracias a las vistas con el bosque en el horizonte.

Nos fuimos al ferry para volver a la bahía de Hervey y así devolver el coche con todos los utensilios que nos habían prestado. Estábamos sanos y salvos y no nos había ni mordido un dingo, ni ahogado la marea ni matado entre nosotros. ¡Una experiencia inolvidable pero con tenerla una vez, a mi me basta!

Aérea de la Isla Fraser
Aérea de la Isla Fraser

Como todo lo bueno llega a su fin, esta es la última parada que hicimos antes de volver a Europa donde nos esperaban de vuelta nuestros amigos y familia, además de nuestra vida cotidiana a la que teníamos que volver después de 6 meses tan maravillosos de viaje.

Cierto es que viajar produce una cultura y unos conocimientos que jamás se experimentan o sienten en casa. La vida cotidiana tan llena de obligaciones puede aparcarse todos los años por unos días mientras nos vamos de vacaciones pero la experiencia de tener unas vacaciones prolongadas como fue este viaje, es algo que no olvidaremos en nuestra vida y estamos agradecidas que se nos dio la oportunidad de poder hacerlo. Empezar este viaje fue el fin de las personas que éramos y terminarlo fue el comienzo de las personas en las que nos hemos convertido. ¿Cambiaríamos algo de nuestra vida? Probablemente muchas cosas, pero nada de estos 6 meses maravillosos que nos permitieron conocer a gente de tantas culturas distintas y darnos cuenta que hay mucho bien en el mundo y que si lo buscas, lo encuentras. ¡Felices aventuras!

 

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