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NEPAL “En busca de la Flor de Loto” KATMANDÚ, SU VALLE y LOS LAGOS DE POKHARA

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“… un maravilloso viaje a través de Asia,

cruzando los Himalaya… entre la India y China

pasando por Katmandú… los Lagos de Pokhara…

… en busca de la Flor de Loto”

Por Ángel Carro

Situado entre dos grandes colosos, India y China, se encuentra el pequeño reino himalayo de Nepal. Rico en costumbres, tradiciones y fiestas ancestrales, destacando sobre todo por tener la montaña más altas de la Tierra: El Everest.

País fascinante, complejo, irresistible e inolvidable. La experiencia de visitar Nepal produce la sensación de regresar a un tiempo olvidado. Aunando una espléndida naturaleza, un arte sugerente, unas costumbres coloristas y ancestrales y sobre todo una gente hospitalaria y sonriente que hará las delicias y el disfrute del viajero.

La controvertida Katmandú

Tras la imponente cordillera del Himalaya, que le separa del Tíbet, se extienden más abajo las montañas de Manhabhar Lekh, cordillera paralela de alturas menores con laberinticos valles difícilmente habitables que dan forma a este enigmático país. Donde se encuentra, milagrosamente, el Valle de Katmandú, un lugar recóndito, fértil y fascinante con ciudades llenas de magia como Patan y Bhaktapur.

Katmandú, capital de Nepal, está situada a 1.350 m sobre el nivel del mar. Es una de las ciudades más fascinantes del mundo, aunque la primera impresión puede llegar a defraudar al viajero: las imágenes, los olores, los sonidos, el constante fluir de la gente puede causar una terrible fatiga sensorial.

Pero enseguida toda esta atmósfera, donde se entremezclan pasado y presente, tradición y modernismo, laboriosidad y ocio, le dejará una huella de nostalgia para toda la vida.

Katmandú tiene mucho que ver, pero más que recorrer. Si se adentra en sus calles, entrará en otro mundo, un laberinto medieval lleno de tiendas, podrá perderse en sus plazas, desplazarse por sus mercadillos, sentarse en los templos, degustar un té y observar a su hospitalaria gente… para ello sólo se requiere caminar a su aire, relajadamente, sin prisas, de aquí para allá, sin mirar el reloj.

Katmandú se divide en dos partes: la ciudad vieja, al oeste, y la ciudad nueva, al este. La línea divisoria es el “Camino del Rey”, conocido como Kanti Path.

Como en casi todas las ciudades las mayores atracciones las encontraremos en la ciudad vieja, así como en los límites de ésta: Pashupatinath, Swayambhunath y Bodhnat.

Durbar Square

Antes de entrar haga una pausa y respire profundo, ya que está a punto de entrar en un museo viviente: pagodas, templos, ventanas esculpidas y estatuas de hombres y bestias, dioses y diosas, en una magnífica unión de estilos.

Casi todos los templos de Durbar Square están asentados sobre una base piramidal escalonada que los hippies ocupaban hasta hace poco. Especialmente el Maju Dega, el más bello de todos, con sus nueve escalones de ladrillo rojo sosteniendo la pagoda de tres tejados que domina la plaza y alberga magníficas imágenes de deidades hindúes.

No hay nada en Durbar Square que no llame la atención del visitante, desde los sadhus disfrazados y pintarrajeados esperando unas monedas a cambio de una foto, hasta los vendedores de cuchillos Gorka y del increíble “bálsamo de tigre”. Durbar, ya sin hippies, sigue resultando sorprendente, extravagante y casi siempre fascinante.

A pesar de que cerca del noventa por ciento de la población se declara hindú, el budismo tiene una presencia extraordinaria en Nepal, reflejada en sus numerosos templos, monasterios y estupas. La más antigua y venerada del valle es la Stupa de Swayambhu.

Alzada en una colina al oeste de la ciudad, se accede a ella por una escalinata con trescientos sesenta y cinco escalones. No hay imagen más impresionante y evocadora en Nepal que la representación de los ojos de Buda, los cuales escrutan el valle en todas las direcciones. La nariz con forma de interrogante es el número “uno” en nepalí, y es el símbolo de la unidad. Encima de los ojos hay un tercer ojo que representa los poderes clarividentes de Buda.

Llama la atención la gran cantidad de dioses hindúes que presiden los numerosos altares, cuando es sabido que el budismo es una religión sin dios. Aunque Swayambhu es la más representativa estupa del Valle, existen en total 134 lugares sagrados budistas, que los devotos deben visitar en su totalidad el catorce de enero.

En términos generales, puede decirse que los templos budistas copan las colinas mientras los hindúes ocupan el corazón de las ciudades, siendo tanto lugar de adoración como centro de encuentro social.

El templo de Pashupatinath

Dedicado a Shiva, ocupa ambos márgenes del sagrado río Bagmati, considerado el Benarés de Nepal porque allí se efectúan la mayoría de las cremaciones de Katmandú.

Al este de la ciudad, la mayor estupa de todo Nepal: Bodnath, levantada por los emigrantes tibetanos. Aquí no encontraremos la desbordante influencia hinduista que inunda Swayambhu, ya que se trata de un enclave puramente tibetano, las casas, hoteles y comercios que rodean la estupa pertenecen a refugiados tibetanos que abandonaros el Tíbet tras la invasión china en 1959. Incluso se asegura que el Lama de Bodnath es la reencarnación del original Dalai Lama. Es uno de los lugares más atractivos y singulares del Valle.

Patán

Situada a orillas del río Bagmati, a 5 km al sur de Katmandú, conocida como Lalitpur, que significa “ciudad de la belleza”, es una especie de tranquilo paraíso y sosiego después de haber conocido Katmandú.

La ciudad fue diseñada con el Drama Chakra (la rueda del deber de los budistas) colocando en cada punto cardinal una estupa construida por el emperador indio Ashoka, visitante del valle hace 2.500 años.

En Patán encontraremos más de 1.200 monumentos budistas, y a semejanza de todas las ciudades del Valle, una extraordinaria Durbar Square, donde exquisitos templos hindúes de piedra contrastan con los rojos ladrillos del Palacio Real.

La Plaza Durbar de Patán es una concentración de Templos inigualables de estilo newarí, los cuales alcanzaron su máximo esplendor durante el período Malla.

Entre los numerosos templos de Patán cabe destacar el Mahabuda, obra maestra de la arquitectura nepalí del siglo XIV, el cual contiene miles de azulejos de terracota cada uno con la imagen de Buda.

Bhaktapur

Apenas a 16 kilómetros de Katmandu, las carreteras de Nepal dan para mucho pudiendo apreciar de cerca la irregular orografía del Valle, encontramos la que fuera capital del todo el Valle entre los siglos XIV y XVI, Bhaktapur.

Fundada en el año 899 por el rey Anand Malla, mantiene el encanto de ser una verdadera ciudad medieval, conocida como “la ciudad de los devotos”, se vuelve una delicia pasear por sus plazas, sus calles, sus tiendas y sus numerosos templos, en esta ocasión con mayoría hinduista y newar.

Mayor que la de Katmandú y con menos templos que la de Patán, la Plaza Durbar de Bhaktapur es un auténtico museo al aire libre, ya que gracias a un proyecto financiado por Alemania han sabido conservar el auténtico sabor medieval.

Merece la pena visitar la plaza al atardecer o a la salida del sol, cuando los rayos caen sobre la Puerta Dorada y el Palacio de las Cincuenta y Cinco Ventanas, ahí apreciaremos la enorme belleza de efigies doradas, estatuas y demás obras de arte esparcidas por toda la plaza.

El centro de la ciudad antigua de Bhaktapur, a tan sólo diez minutos paseando por el fascinante Bazar principal, es la plaza de Dattatreya, llamada así por el templo del mismo nombre que la corona.

En lo más profundo del país

Muy cerca de Bhaktapur encontraremos la ciudad de Thimi, la cuarta más poblada del Valle. Fundada por la dinastía Malla, toma su nombre de la palabra nepalesa “chhemi”, que significa “capaz”. Es un honor concedido por los monarcas de Bhaktapur a los habitantes de Thimi por su valor en la lucha contra los reinos rivales. Ciudad de alfareros y ceramistas, elaboran una preciosa porcelana a base del barro rojo de los campos del valle.

A lo largo del Valle de Katmandú encontraremos numerosos lugares que ofrecen espectaculares vistas de la cordillera del Himalaya. Siendo Nagarkot uno de los mejores miradores. A todo aquel que le interese una increíble panorámica de las montañas más altas del mundo, debería recorrer la pésima carretera que va desde Bhaktapur a Thimi, sorteando todo tipo de obstáculos, y pasar la noche en alguno de los pequeños hoteles de esta localidad.

Desde allí, al amanecer, ver cómo los rayos de sol van iluminando uno a uno los picos de más de siete mil y ocho mil metros de altura, es un espectáculo que no podrán observar desde ningún otro lugar. Desde el Dhaulagiri al Oeste, pasando por el Everest hasta el Kanchenjunga al Este.

Otra localidad desde donde podemos admirar la cordillera del Himalaya es Dhulikel, pequeña ciudad Newari, pero importante debido a su situación comercial entre Katmandú y el Tíbet. Últimamente se ha vuelto turística debido a que es lugar elegido para comenzar pequeños trekkings a lo largo del Valle.

Muy cerca encontraremos Panauti, pequeña localidad apartada de los grandes itinerarios turísticos, lo cual hace que perdura el encanto medieval y la belleza de sus antiguos templos, permitiendo el discurrir de la vida como tal y como se hacía en épocas muy remotas.

Cabe destacar el Templo de Indreshwar Madahev, del año 1294, y el Templo de Krishna, situado en una península que está en la confluencia de dos ríos.

Tras haber recorrido Katmandú y los alrededores del Valle, bien sea a pie (nadie puede volver de Nepal sin haber hecho un trekking) o en vehículo. Es de obligado cumplimiento acudir a la llamada de Pokhara y sus lagos.

Caracterizada por su belleza natural, podemos decir que Pokhara es una ciudad de descanso y relajación.

Aquí no nos veremos rodeados de templos, estupas y demás figuras representativas de la capital, únicamente las montañas serán nuestros guardianes.

Hace treinta años, Pokhara era un pueblecito desconocido. Gracias a la corriente eléctrica, a la construcción de la carretera que lo une con Katmandú y principalmente al aeropuerto, ha conseguido doblar su población en apenas una década.

Una leyenda local asegura que bajo las aguas del lago Phewa hay una antigua ciudad sumergida, inundada durante un terremoto hace miles de años.

No hay que desaprovechar la ocasión de atravesar el lago hasta el santuario de Vahri, un templo dorado en una isla en medio del lago, o ascender hasta la Pagoda de la Paz, desde donde disfrutaremos unas impresionantes vistas de la ciudad, el lago y los Annapurnas, con elMachhapuchhare (cola de pez) como director de orquesta.

T&A Recomienda

Dónde dormir

Hotel Yak and Yeti. En pleno centro de la ciudad, construido sobre una parte del antiguo palacio real.

http://www.yakandyeti.com/home/index.php

Katmandú Guest House. En el barrio de Thamel con una fama legendaria. Habitaciones simples pero un oasis en medio de la ciudad.

http://ktmgh.com/

Dónde comer

Lo mejor es comer en los propios hoteles.

Cuándo ir

El clima es el principal factor a la hora de visitar Nepal. Octubre y noviembre coinciden con la estación seca, son los mejores meses para viajar y hacer trekking. En caso de no ser posible, entre febrero y abril sería una buena alternativa.

Cómo llegar

Qatar Airways opera con tan solo una escala desde Madrid. Otras compañías como Gulf Air, Singapore Airlines, Thai también nos acercan vía algún punto europeo.

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