Proyecto Hushé, Un Viaje con el Corazón

Proyecto Hushé, Un Viaje con el Corazón

3847
0
Compartir

Si tuviéramos que elegir uno de los espacios donde ha filmado ‘Al Filo de lo Imposible’ tras 20 años recorriendo el planeta, ese lugar sería el Karakorum. Porque como ha escrito Eduardo Martínez de Pisón, este macizo montañoso “es uno de esos grandes paisajes que pueden conformar un territorio moral paralelo en quienes lo viven con talante abierto y libre, un espacio interior que forja el carácter de los hombres. Como los porteadores del valle de Hushé”.

Texto: Carmen Palomares y Ester Sabadell

Fotos. Sebastián Álvaro

El valle de Hushé es uno de los más remotos y escondidos del planeta. Está situado en la provincia llamada Zonas del Norte de la República Islámica de Pakistán, país al que se anexionó después de la guerra que este país mantuvo con la India por Cachemira entre 1947 y 1949. La región es conocida como el Baltistán o ‘pequeño Tíbet’. Sus gentes son baltíes, los descendientes de una antigua migración tibetana que en el siglo XVI abandonaron el budismo para abrazar el islam. Su lengua, el baltí, es tibetano arcaico, y ellos fueron definidos por el profesor Ardito Desio como “mongoles de raza aria”.

Juegos tribales de  la aldea
Juegos tribales de la aldea

Este valle, estrecho y orientado al norte, no es un valle cualquiera. A lo largo del mismo se sitúan varias aldeas de montaña que tienen en común el que se dedican a la agricultura y ganadería y a portear para las expediciones que se adentran en el corazón del Karakorum. La aldea de Hushé –la más alta del valle, a más de 3.000 metros de altitud–, con casi 800 habitantes, está situada en la cabecera del río del mismo nombre y a la sombra del majestuoso K1 o Masherbrum (7.821 metros); es decir, en la zona más agreste del Karakorum, a poca distancia del mítico glaciar del Baltoro y de cuatro de las 14 montañas de la tierra que superan los 8.000 metros.

Pero la belleza del lugar tiene como contrapartida la miseria de estas gentes, a las que el hambre y la penuria les hace vivir en condiciones realmente inhumanas. Durante el verano se trabaja duramente; los hombres jóvenes y con salud de porteadores, cargando 25 kilogramos a la espalda durante horas por glaciares a más de 4.000 metros de altura y por poco más de cuatro euros diarios. Las mujeres, ocupándose durante todo el año de los hijos, las faenas domésticas, las tareas del campo y del ganado, mientras que los hermanos mayores cuidan de los pequeños. Durante el otoño se preparan para pasar un duro invierno de seis meses. Cuando éste llega se encierran en sus hogares junto con los animales e intentan pasar el despiadado frío del Karakorum durmiendo toda la familia junta en la cocina, único lugar minimamente caldeado de la casa. La primavera les devuelve la vida en el exterior, pero saldrán a contemplar ese paisaje con el rostro triste porque no todos habrán sobrevivido a tan duras condiciones.Y así año tras año.Y sin embargo, a pesar de todo, sus miradas son cálidas y están llenas de esperanza.

La Soledad de las  Montañas del Karakorum
La Soledad de las Montañas del Karakorum

El comienzo

Fue una noche, como quien cuenta un sueño al calor de la lumbre. Sebastián Álvaro se encontraba en la comarca aragonesa de Caspe después hablando con los miembros de la Asociación Sarabastall. Narraba las maravillas, de una pequeña aldea perdida en Pakistán, dibujaba paisajes con palabras, relataba la vida en aquel valle. Hablaba de Karim, el porteador mas famoso de Pakistán que les había acompañado en tantas expediciones. Hablaba de los niños, hablaba de los montes… Compartía también su compromiso íntimo de trabajar por mejorar la vida de sus gentes.

A partir de ese momento, Sebastián Álvaro contagió a los amigos de Sarabastall aquel sueño que se había forjado en silencio durante las largas caminatas por los valles del Karakorum. Aquel grupo de personas vieron a través de sus ojos el vínculo creado entre dos culturas distintas, pero que “comparten con nosotros una forma de amar la vida, una manera de sentir la montaña. No porque sea su principal fuente de ingresos, sino de otra forma, como objeto de pasión y deseo”.

Poco después, Fanta Europa concede al programa Al Filo de lo Imposible. Programa en el que trabajaba Sebas en aquel entonces, el premio Nómadas dotado con cuatro millones de pesetas.Aquí surgió la pieza del puzzle que faltaba para comenzar con un ambicioso proyecto. El premio fue donado íntegramente a la Asociación Sarabastall para poner en marcha un plan de ayuda humanitaria, y así el sueño fue creciendo, creciendo… Hasta que se hizo suficientemente grande como para salir volando.Y el primer vuelo tuvo lugar durante el verano de 2001, cuando dos miembros de Al Filo de lo Imposible y cuatro de la Asociación Sarabastall estuvieron en Hushé durante el mes de agosto en un viaje de estudio e investigación que dio como fruto un proyecto de cooperación al desarrollo: Hushé 2002-2007. Y que perduraría hasta nuestros días.

El Valle de Hushé
El Valle de Hushé

Cómo ayudar…

Cuando nos reunimos por primera vez con el Comité del pueblo, que en la práctica hace las funciones de ayuntamiento, les hicimos esta pregunta:

“¿Cómo pensáis que podemos ayudaros? ¿Sobre qué campos creéis que es necesario poner nuestro esfuerzo y el vuestro para mejorar?”. La respuesta fue unánime y precisa: “Lo primero: mejorar la educación de nuestros niños”. Con esta respuesta tuvimos bastante para entender que no nos habíamos equivocado escogiendo esa pequeña aldea como objeto de nuestro proyecto de cooperación. Aunque se trata de personas muy pobres y sencillas, alejadas tanto geográfica como culturalmente de nosotros, sus anhelos, sus sueños y su sentido común son los mismos que los nuestros y nos unen de forma sorprendente.

Con toda la información recogida, elaboramos el Proyecto Humanitario Hushé en cuatro fases: educación, agricultura, sanidad y turismo, cuyo período de actuación se situó entre cinco y siete años. La situación de la educación era deplorable, pues sólo unos pocos niños asistían a una escuela en la que los profesores, sin formación específica, ni mobiliario ni material didáctico, hacían lo que podían. Muy poco, por cierto.

09mushe

Así, lo primero que pusimos en marcha fue una campaña de mentalización en las familias sobre la importancia de la educación para el desarrollo integral del pueblo y lograr la escolarización del mayor número de niños del pueblo.

Comenzamos con un sistema de becas para que 23 niños pudieran cursar estudios fuera de la aldea al acabar su ciclo de primaria. También hemos dado becas a los maestros para que se puedan formar y acondicionamos las aulas, dotándolas de material didáctico. Pero sin duda la pieza clave ha sido la contratación de un nuevo maestro, el primer año, y de una maestra que se encargará de la educación de las niñas pequeñas.

La finalidad del proyecto es conseguir la escolarización de toda la población infantil –incidiendo especialmente en las niñas–, acondicionar las instalaciones y formar los maestros suficientes para que, en un futuro, al menos la educación y la sanidad sean impartidas por sus propios vecinos.

El proyecto agrícola fue el siguiente en ponerse en marcha –en este momento se encuentra en sus comienzos–. Se trata de sacar el máximo provecho de unas tierras –áridas y abruptas, con una dura climatología y poca superficie cultivable– y de la escasez de medios materiales que generan una producción de trigo guisantes y patatas a todas luces insuficiente para alimentar a la población. De hecho, hemos comprobado que la mayoría de sus habitantes, especialmente los niños, sufren enfermedades debido a una alimentación deficiente y escasa. La incorporación de nuevos cultivos y nuevas variedades de trigo –ya experimentadas en zo nas próximas– y la formación básica de los agricultores –para intentar lograr una mayor eficiencia y un mejor rendimiento– son los objetivos de este apartado. Hemos financiado a 20 familias para que, a partir de la próxima temporada, dediquen sus campos a probar estos nuevos cultivos y técnicas. De la misma forma, contrataremos un técnico de la zona para que haga el seguimiento del proyecto durante la siembra y la recolección.

12mushe

Otro grave problema que aqueja toda esta zona, y en general a todo el Himalaya de punta a punta, es la preocupante extinción de la poca masa forestall que existía. Los lugareños calculan que dentro de muy pocos años ya no tendrán combustible para poder calentarse durante el largo invierno. Por ello, estamos estudiando la posibilidad de poner en marcha un innovador proyecto de reforestación de la zona, con especies autóctonas. Así se ha comenzado la plantación de chopos y la recolección de semillas de juníperos para su fertilización en España.

En cuanto a la sanidad, pudimos realizar el primer estudio de necesidades gracias a la colaboración del Hospital MAZ de Zaragoza, que puso a nuestra disposición a un excelente médico y, lo que es más importante, una buena persona. Javier Pérez Monreal trabajó de sol a sol para atender a casi 450 pacientes en los pocos días disponibles que estuvimos en el pueblo. Además, se ha realizado un diagnóstico de las condiciones higiénicas y de las enfermedades más frecuentes y se ha elaborado un plan de necesidades urgentes, entre las que se encuentra el saneamiento de las conducciones de aguas del pueblo y la formación de un sanitario.

Hushe hipnotiza...
Hushe hipnotiza…

La figura de dos personas tan comprometidas con este apartado como son Javier Pérez y Ricardo Arregui, el ‘médico de cabecera’ de Al Filo de lo Imposible, resultan de vital importancia para poder llevar adelante el proyecto más importante de cara a mejorar la vida de los habitantes de Hushé y aliviar, en la medida de lo posible, sus sufrimientos y penalidades.

Respecto al turismo, aunque Hushé es paso obligado de todos los trekkings y expediciones de la zona, este hecho apenas reporta algún beneficio para el pueblo debido a la falta absoluta de equipamiento.

Para invertir esta tendencia y que la aldea pueda generar ingresos extra es necesario que el pueblo tenga un refugio de montaña, incluyendo un camping, que les proporcione la posibilidad de mantener las iniciativas puestas en marcha en el futuro. Para ello ya hemos comprado el terreno.

Un prestigioso arquitecto,Antonio López, ha desarrollado el proyecto que se pondrá en marcha a medida que se consigan los fondos necesarios, ya que esta fase es la que más dinero y esfuerzo va a necesitar.

Paralelamente, y pensando precisamente en que este refugio puede ser una pieza clave para el desarrollo no sólo de Hushé sino de todo el valle, se está formando en España, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Caspe, a una primera persona en cocina, idiomas y hostelería.Y por otro lado, estamos favoreciendo la cooperación de los guías y porteadores de Hushé con los de otros pueblos cercanos, como Machulo y Shalling. De bemos favorecer la actividad cooperativa y asociativa de guías y porteadores. Lo ideal sería formar una asociación de porteadores del valle de Hushé capaces de gestionar esta actividad y organizar sus condiciones de trabajo, desde el salario a la seguridad, sin depender de las grandes agencias.

Más compromiso

Ahora tenemos claro cómo ayudar a los lugareños de Hushé, y que no lo podemos hacer solos. Necesitamos y tenemos el compromiso y la participación del pueblo entero para llevar el proyecto adelante. Pero no es suficiente. Necesitamos la ayuda y más compromiso de todos aquellos que conocen las necesidades y lo que le debemos a estas gentes del Karakorum y del Himalaya. Necesitamos ayuda económica y humana. Para solventar el coste económico del proyecto contamos con la ayuda de distintas organizaciones –como Fundación Montañeros por el Himalaya, Diputación de Aragón, la Obra Social Ibercaja, Hospital MAZ, fundación Crecer Jugando, RTVE y Ayuntamiento de Caspe– y de personas que se hacen socios colaboradores queriendo formar parte de este proyecto, teniendo siempre presente que en él se invierte hasta el ultimo céntimo recaudado,ya que tanto aquellos que trabajan desde aquí como quienes viajan cada agosto a Pakistán lo hacen desinteresadamente, corriendo con sus propios gastos. Si de algo nos sentimos orgullosos es de que juntos podremos ver crecer una misma ilusión: ellos por ganar calidad de vida, nosotros por sentirnos más humanos.

El recibimiento: Muestras de hospitalidad en estado puro
El recibimiento: Muestras de hospitalidad en estado puro

Todavía es pronto para hacer un balance, pero estamos seguros que este camino nos lleva hacia un futuro más justo y compartido, y que la ruta emprendida en Hushé es un faro encendido en el horizonte.

Volveremos allí tantas veces como sea necesario. Volveremos para ver brotar los frutos de su tierra, hasta que sus escuelas estén llenas de voces infantiles, hasta que de sus casas brote el agua y la luz. Volveremos mientras el corazón nos guíe, y al final “no he hecho mas que pagar, mínimamente, todo lo que las montañas me han dado”.

No hay comentarios

Dejar una respuesta